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martes, 10 de septiembre de 2019

La foto

Un fotógrafo, periódicamente retrata al mismo grupo de individuos. Pero cada vez, en diferente posición.

Los que estaban a la izquierda, quedan a la derecha; los de la derecha a la izquierda; los de atrás, adelante; los del centro, a la izquierda o a la derecha.

Puede darse el caso que los de arriba, abajo.  Y muy, muy raramente, alguno de abajo, arriba.

En cada nueva foto, cambian de posición y de actitud. Quedando abrazados, los que parecían no llevarse bien o, distanciados los que ya habían aparecido juntos.

De tanto cambio, el fotógrafo ya no distingue entre izquierda, derecha, centro, arriba y abajo.  Ni entre amigos y enemigos.

En realidad, entre sí, todos son amigos entrañables, sin importarles postura. Son políticos.


sábado, 7 de septiembre de 2019

El disfraz de la mentira

La hipocresía, es un disfraz de la mentira.... algo con lo que yo todavía no sé lidiar. No la soporto. Y los hipócritas no toleran mi sinceridad. Soy sincera hasta hacer doler. Algo con lo que ellos no saben lidiar.

La verdad, obliga a reflexionar sobre nuestras faltas y errores. Siempre he preferido a las personas que han sobrepasado mi susceptibilidad, diciéndome la verdad. Son las que me ayudan a crecer. Y es algo para agradecerles, lejos de afectar la relación. Nadie crece con adulación y aplausos. Hace falta la verdad. y es muy provechosa, aunque duela. "La verdad no peca, pero incomoda". Y siempre que algo incomoda, es por algo digno de ser revisado. Nunca podemos sentirnos "producto terminado", por mucha vida que llevemos vivida.

No confundir diplomacia y educación, con hipocresía. La hipocresía es un disfraz de la mentira. Es falta de autenticidad. También es falta de autoestima, porque se opta por decir lo que las personas desean escuchar, por miedo a perderles y por tratar de conservar relaciones.  ¿Para qué?

Es preferible quedarse con pocas personas, con quienes se puede ser sinceros, o quedarse solos; que con un gentío al que nunca vamos a conocer o viceversa. Imposibilitados de tocar temas importantes, por evitar diferencias de opinión. Entre iguales sería aburridísima la vida y nos quedaríamos rudimentarios sin conocer otras perspectivas.

No sirven las relaciones superficiales e insulsas. Y no se trata de sostener conversaciones especializadas, pero por lo menos contar la verdad, cuando alguien nos pregunta ¿Cómo estás? Responder ¡Estoy del carajo! si así estamos, en vez del ¡De maravilla! con sonrisa fingida y mirada como si estuviésemos en pleno funeral. 


*Imagen tomada prestada de La prensa.com.ar

jueves, 5 de septiembre de 2019

Necesidades

Se necesita una capacidad muy grande, para imaginar un mundo agradable.
Una voluntad férrea para atreverse a salir del refugio personal e interactuar con otros.
Una autoestima muy alta, para no caer de bruces, cada vez que nos alcanza el veneno ajeno. Más una gran digestión para digerir el propio.
Una capacidad traductora constante, para descifrar lo que los demás nos dicen, detrás de las palabras que pronuncian.
Una capacidad superlativa  de amor, olvido y perdón.
En fin... Que el vivir es un ejercicio creativo continuo, no apto para menores, ni para bonachones bien intencionados. Hay que andar con la espada desenvainada siempre, para no perecer en el intento.
No se puede ir viviendo así como así, tan natural como pareciera o debiera ser: nacer, crecer, relacionarse, reproducirse y morir.
Hay corrientes subterráneas en la sociedad, que arrastran si uno se duerme un instante.
Hay que estar como los animales, siempre en guardia, por lo que pueda llegar. A veces esperado y provocado y bien merecido (el bumerang obligado), a veces nunca sospechado, porque viene de quienes menos imaginamos.
Se necesita un doctorado para vivir, relacionándonos con los demás. O tajantemente resignarnos al aislamiento y a la soledad, tratando de salvar la utopía.
Cuánto envidio a mi amigo Juan, un ermitaño urbano adorable. Lo envidio y admiro.  Él solo se las tiene que ver y haber consigo. Qué grata ha de ser su vida, a su gusto, sin nadie que lo mortifique, dedicado a sus pasiones, acompañado de sí mismo nada más, por su propia voluntad ¡Seguro!