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martes, 31 de diciembre de 2019

Felicidades


Gracias a Dios, a la naturaleza, al destino, a la suerte, por el privilegio de estar vivos, en este nuevo cambio de estafeta del tiempo.  Suficiente motivo para sentirnos dichosos.

Somos mejores y lograremos ser más esenciales, unidos y generosos. Amorosos.

Reciban un abrazo grande y sincero, con todo cariño.




lunes, 30 de diciembre de 2019

Será igual

Se llega el momento de las reflexiones, de los deseos por cumplir, de lo que queremos del país, del mundo, de nuestro círculo inmediato. Ese círculo que puede hacernos sentir protegidos, estimulados. O, acosados, ahorcados.
Se llega el momento de ver, lo que hicimos y lo que no hicimos. De buscar perdones o de refrendar soberbias.
De maldecir o bendecir, por lo perdido o lo ganado.
Pero, nada va a cambiar, por el simple hecho de abrir un nuevo almanaque. El tiempo no cambia nada por sí mismo. Los acercamientos, las soluciones, las renovaciones, solo buscándolas podemos alcanzarlas.
Nada va a cambiar por desearlo, hay que echar a andar un plan personal, muy bien definido. Y dejar lo externo, en manos externas, en las de quien corresponda. Solo empezar por lo que nos atañe, limpiar nuestra persona, nuestra casa. Hacer el pan, barrer y no juzgar a quien no lo haga. Quizá no le ha llegado su momento de darle un giro a su cuento.
Hoy, me declaro reflexiva y agradecida. Algo debí haber aprendido, en el ciclo que termina. Algo... Quizá... Espero que sí.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Crónica de fines

Con toda ira, pasa el viento, arrastrando, empujando y pateando, densas, necias, borrachas, drogadas, nubes oscuras. Desalojando el celeste salón. Haciendo limpia de esas rezagadas "carrera larga", que tanto lo encolerizan con su necia resistencia.

Abajo, unos canarios colonizan las ramas secas del vecino árbol, ajenos al desmadre de más arriba e ignorantes de los gritos de la madre que ya insulta y golpea a sus niños de "buenos días de todos sus días".

Los canarios silban y cantan y hacen su ambiente de amor amarillo y naranja, extensión de sus pechos, saneando, iluminando. Extendiendo una cortina anti todo mal.

Rafa el vecino, taladra, acondicionado donde pueda arroparse Dante, su perro en el patio, en las próximas heladas. Quizá correspondiendo a mis amaneceres con frenética lavadora, cuando él descansa. Amo su detalle.

Cuca, después de almorzar puntual, mejor se regresa a su cama y deja que sean los otros perros del barrio, los que protesten, por el atentado a sus oídos. Ella, prioriza que su amita duerme. Brinca y se le adosa a la espalda. "Quién sabe que soñé,  que estoy tan adolorida", dirá la amita. Nadie le dirá, porque Cuca se desadosará y brincará de la cama, justo en su despertar.

Motores resfriados de vehículos a toda prisa, por las calles circundantes.

Botes de basura en danza contemporánea por el exterior, mareados reparten residuos por la calle y jardines, creando un campo de flores... O minado, según el criterio observador de cada quien.

Hoy cumple años Alex, lo felicité la primera. Es el único cumpleaños que nunca olvido, por las bromas que le hice, hasta que dejó de ser inocente.

Una señora perdió ayer dinero en su andar a troche moche de preparativos, y lamenta con llanto que ya no podrá ir el findeaño a ver a su hijo. El hijo lo celebra, porque entonces lo pasará con la novia. Mal de unos, bien de otros. Moneda al aire.

Un hombre en la calle, tendrá muy feliz despedida de año con el dinero que encontró tirado, de la señora. Y mira al cielo horroroso y hasta lo ve lindo, por su buena suerte y agradece las bendiciones que le cayeron hasta sus manos. Pobre señora.

Me sirvo más café y sigo con mi chamarra puesta, sin peinar, en pijama, en el helado patio, colgando ilusiones con la vista, en los cerros que ya se asolean y que siempre me protegen. Gozando la ópera de canarios.

Extraño al gallo que según yo puse en buenas manos, de niño angelical y muy agradecido... pero quizá ya fue caldo gordo, o vencido en algún palenque. Desecho la imagen y mejor que sea un campeón.

O sea: Esta es la crónica de cualquier mañana, de lo más tranquila y normal. Como la de los canarios, haciendo fiesta a cero grados, en una rama chata de la cual se aferran. Y yo también me aferró, con ellos, como ellos, junto a ellos, mientras pueda disfrutar del oasis. Sonrío. La ironía es la mejor pimienta de las resistencias pacíficas.

Pita el tren de carga a lo lejos y cierra la crónica.