La infancia, es una especie de alcancía, en la que se ahorra gran parte de las emociones positivas, de las que echaremos mano en la adultez, para afrontar los problemas. Allí se fija la autoestima y la inteligencia emocional de la manera más natural.
Por eso es tan importante prodigar y demostrar todo el amor a los hijos, de pequeños. Ellos recordarán los besos, los cuentos, los juegos, los abrazos... Nunca el coche del año, ni la residencia.
Tristemente, hoy existen parejas más enfocadas a buscar lo material, que en demostrarles su amor. Y también los niños que no reciben estímulos positivos.
Y a propósito de esto y de mi entrada anterior, les comparto estos versos que me encantan, del poeta Yehuda Amihal:
"Mi madre me cocinó el mundo entero de dulces pasteles.
Mi amada rellenó mi ventana con pasas de estrellas.
Y la nostalgia está encerrada en mí, cual burbujas de aire a un pan."
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miércoles, 8 de enero de 2020
lunes, 6 de enero de 2020
Orgía de sabores
El chocolate, me trae los inviernos, nunca con frío, gracias a mi madre. Saboreado muy despacio, hasta potenciar todas las vías de la felicidad de su amor.
Las infusiones, me recuerdan a Malicha, que siempre nos las tenía, para todos los casos de alegria, enfermedad, frío, calor o tristeza.
El mazapán y los polvorones, me hacen regresar con una hermana, a la escuela primaria. Qué dichosa era de niña, con ella.
Los helados, me saben a un hermano. Sentada a su lado en cualquier banca, escalón o al borde de una acera, viendo coches y gente pasar, siempre riendo. Nada malo me podía suceder, si mi héroe estaba conmigo.
El café, me trae a mi padre, en los mejores domingos por la mañana, de toda nuestra vida. Ya grande yo, cuando nos hicimos amigazos.
Estoy bebiendo una taza de agua caliente, para entrar en calor. Y mientras la servía, la mente me llevó a un recodo, donde había una orgía de sabores y recuerdos. Decidí beber el agua sola, para no perder la nitidez de la inmensa dicha que contiene cada uno.
Las infusiones, me recuerdan a Malicha, que siempre nos las tenía, para todos los casos de alegria, enfermedad, frío, calor o tristeza.
El mazapán y los polvorones, me hacen regresar con una hermana, a la escuela primaria. Qué dichosa era de niña, con ella.
Los helados, me saben a un hermano. Sentada a su lado en cualquier banca, escalón o al borde de una acera, viendo coches y gente pasar, siempre riendo. Nada malo me podía suceder, si mi héroe estaba conmigo.
El café, me trae a mi padre, en los mejores domingos por la mañana, de toda nuestra vida. Ya grande yo, cuando nos hicimos amigazos.
Estoy bebiendo una taza de agua caliente, para entrar en calor. Y mientras la servía, la mente me llevó a un recodo, donde había una orgía de sabores y recuerdos. Decidí beber el agua sola, para no perder la nitidez de la inmensa dicha que contiene cada uno.
viernes, 3 de enero de 2020
Repelente de mala onda
"¡Qué importa!"
La llave mágica anti miedo, enojo, angustia, preocupación, tristeza.
Te ignoran... Qué importa.
Te fastidian... Qué importa.
Te provocan... Qué importa.
Te lo que sea... Qué importa.
Qué importa, frase salvavidas.
Y lo que será, será.
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