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miércoles, 22 de enero de 2020

Mi gallo, continuación 2a. parte

(...Viene del anterior)

Los "fascinantes" niños, los perros, los gatos, los vecinos corredores de la fórmula 1, los que vagan, juntaron muchísimos peligros para un solo gallo, el que por más serena que lograra llegar a él, no me permitía acercarme, más allá de su "ahí déjame el banquete donde me entere, sin que me asustes".

Ah, por cierto... ya se presentaba a mi casa, a las 17:00 en punto, a indicarme que era hora de comer, con un yo tan sólido y determinado, que era imposible no atenderlo.  Muy bravo y exigente con su única amiga, dispuesta a solapar sus desplantes. Y yo, encantada ¡Para eso me tenía!

... Antes de dormir, pensaba en el gallo, al despertar, el gallo... cuando me iba, cuando regresaba, ubicando siempre dónde andaría, por sus quiquiriquís y la alharaca de su renegar, por todo su amplio territorio libre y emergente. Y yo, queriendo por todos los medios, su supervivencia.

Luego, llegó el fatídico pronóstico de posible nevada en la próxima semana. Otro peligro sobre la misma fragilidad de su ser y de mi corazón, consciente de su circunstancia.

Por eso, en cuanto amaneció el sábado, me fui a buscarle un mejor sitio de hospedaje. Visité varias granjas, no muy lejanas, segura de que encontraría a su dueño, quien muy afable y renacido, recibiría mi noticia del paradero de su gallo. Me invitaría a pasar a su casa, quizá a tomar café... Me presentaría a su familia... antes de acompañarme a recoger a su gallo y quedaríamos amigos por siempre.

¡Ja!, pues no. A donde me presentaba, me revisaban de pies a cabeza, de cabeza a pies, con reprobación, con esa mirada y esa sonrisa de burla que se siente y que cala... "De dónde dice que viene, qué gallo, por qué supone que es de aquí, etc." Yo les exponía que peligraba mucho su vida, que tenía mi alma en vilo y que deseaba ponerlo a salvo, una y otra vez, ante caras de estupefacción.

Muchos, me cortaron de tajo, dándome el portazo en la nariz, como se dice. Y otros abiertamente me dijeron, está loca, vaya y cocínelo. Acaso no tiene mejor cosa qué hacer.

Me fui desanimando y muy triste, alicaída, desmadejada e incomprendida pensaba  ¿Por qué me sucede a mí, lo de ese gallo, en un mundo de compradores de pollos de supermercado? ¿Qué haré? No soportaré su muerte en cualquier momento.

(Continúa...)

lunes, 20 de enero de 2020

Mi gallo

De buenas a primeras, pasó un gallo ante la puerta de mi casa. "Eeeh, y ese,  de dónde será... Ya vendrá su dueño por él", pensé.

Muy orondo, se paseaba por las aceras, por la calle y por los dos parques. Ya era invierno y su dueño, no apareció, ni ese día, ni los siguientes.

Los vecinos adultos, fácil se adivina... no se enteraron de su presencia. Pero sí sus niños, y estos, solo para tratar de lastimarlo.

Lo que fui resolviendo al modo convencional:

¡Ey, déeeeeejalo, no lo toques, no lo apedrees, no lo aprietes, no le retuerzas el pescuezo... es un animalito indefenso... por Dios, mocoso del carajo, que lo dejes,  entiende! ¡Te haré yo a ti, lo que tú le hagas a él, ¡recabróoon! ¡Suelta!

Así de cordial y fina, fue mi dinámica de convivencia, con esos ángeles, hijos de quienes tampoco eso supieron, porque viven ajenos a lo de sus hijos.

Ante su triste abandono, decidí alimentarlo. Pero ya muy desconfiado y arisco, por los constantes ataques de los tales por cuales mocosos; con gritos pavorosos y amenazas de acabar conmigo a picotazos, me ahuyentaba.

De tal forma que gritaba él, gritaba yo, se asustaba él y me asustaba yo... Nos íbamos alternando.

Entonces, me concreté a dejarle rápido, en algún lugar lo más lejos de él, comida y agua, que devoraba, en cuanto se aseguraba de haberse quedado solo, en sus dominios.

Fue el comienzo. (Continuará)

viernes, 17 de enero de 2020

¿Existe o no existe?

En varias ocasiones he escuchado o leído esta irónica definición:

"Democracia, es el sistema en que los ciudadanos, votan por, o, votan a, los personajes que han sido previamente elegidos".



Tú, ¿qué piensas al respecto?