Ti debería llevar acento,
como mí,
porque si haces, piensas o dices,
algo hacia mí,
el acento le imprime gran énfasis a la i. De inmediato yo sé
que se trata de mí y nadie más.
En cambio si yo hago, pienso o digo algo para ti.
Esa i sin tilde,
queda muy sosa, débil...
Sin la misma intensidad.
Y a dónde se va mi emotividad,
esa mi efusividad, tan tuya.
Es como si recibieras de mí,
una correspondencia
muy deslucida, a medias.
Aquí la ortografía está mal.
Cuando me dirija a ti,
será con acento.
Y tú sabrás que se trata
de algo, no para aquel
o aquelotro u otra.
Sino de algo
exclusivamente
para tí.
Con toda la autoridad
que te otorga el hecho
de que yo soy solo de tí.
Traductor :
miércoles, 8 de abril de 2020
sábado, 4 de abril de 2020
Asombro
Como en los antiguos tiempos, hoy vive la naturaleza.
Aves de todas las variedades, plagan los árboles, revolotean y cantan a toda dicha: libertad, libertaaad.
Los árboles, con las hojas más grandes y perfectamente bien dibujadas, crecidas sin prisa, ni miedo, planean tranquilos, sin tener que estar una primavera más, a la defensiva, su producción más perfecta y generosa de frutos.
Cuentan que ya están bajando a las ciudades, a sus anchas, los animales salvajes. Woow!
Dichosa, majestuosa, portentosa, vive la naturaleza, a salvo de su depredador, ¡por fin, al fin! castigado por su despiadada y violenta personalidad.
Cuánto asombro, al ver hoy con esta claridad, lo mucho que estorbamos, menoscabamos, dañamos y matamos a la vida, estando en libertad.
Ojalá, ojalá, despierte la conciencia en la humanidad, hoy en su más que merecida cárcel.
Ojalá, ojalá y si acaso renace, se mantenga en el respeto, el agradecimiento, la fe. Por su bien. Solo por su bien... Pues está comprobado que la vida seguirá mucho mejor sin nosotros, si seguimos sumidos en la soberbia e ingrata estupidez de creernos más de lo que somos.
Aves de todas las variedades, plagan los árboles, revolotean y cantan a toda dicha: libertad, libertaaad.
Los árboles, con las hojas más grandes y perfectamente bien dibujadas, crecidas sin prisa, ni miedo, planean tranquilos, sin tener que estar una primavera más, a la defensiva, su producción más perfecta y generosa de frutos.
Cuentan que ya están bajando a las ciudades, a sus anchas, los animales salvajes. Woow!
Dichosa, majestuosa, portentosa, vive la naturaleza, a salvo de su depredador, ¡por fin, al fin! castigado por su despiadada y violenta personalidad.
Cuánto asombro, al ver hoy con esta claridad, lo mucho que estorbamos, menoscabamos, dañamos y matamos a la vida, estando en libertad.
Ojalá, ojalá, despierte la conciencia en la humanidad, hoy en su más que merecida cárcel.
Ojalá, ojalá y si acaso renace, se mantenga en el respeto, el agradecimiento, la fe. Por su bien. Solo por su bien... Pues está comprobado que la vida seguirá mucho mejor sin nosotros, si seguimos sumidos en la soberbia e ingrata estupidez de creernos más de lo que somos.
jueves, 2 de abril de 2020
Ester Marín, Autodidacta
Ester Marín, del blog Autodidacta, me ha dado la tercera bienvenida a su blog el día de hoy. Y me ha obsequiado su muñeca saltibrincadora, con la que tantas veces hemos celebrado alegrías, uniéndonos a sus brincos, durante casi 9 años.
Hoy le dedico esta entrada a Ester y a su muñeca, ambas muy queridas por quienes la frecuentamos.
Porque es una gran mujer, inteligente, de paz y amistad. Y por tanto su blog, un sitio donde al estar, siempre salimos con el espíritu más fuerte, más alegre y más bien colocado.
Esa gracia especial, hay que celebrarla, saltibrincando todos los que quieran, por todas partes. Con la total libertad que podemos imaginarnos. Esa nadie nos la limita, ¡qué va!
Iniciar abril con este post de gran alegría, es empezar con el pie correcto... la mejor de las suertes y estoy segura de que podemos extender toda la alegría que exista, al planeta entero, como un velo protector que ayude a sanar a quienes estan sufriendo lo indecible y que quiero con todo mi ser, que abarquemos con todo el amor que tenemos.
*aquí su enlace: Ester Marín.
* Ester, sabes que soy la más austera minimalista y sin colgarla al lado, conservo así tu obsequio para siempre en un lugar muy preferencial. En un tiempo muy importante. ¡Te quiero mucho!
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