Intentar conocer profundamente
a otra persona,
es como pretender llegar
a la línea donde el cielo y la tierra
se juntan.
Es andar y andar
siguiendo un rumbo inacabable,
hacia ese "horizonte ilusión",
sin posibilidad de reorientarnos.
Porque la estrella guía, se esconde,
o la brújula se nos pierde,
cuando más necesitamos de su ayuda.
Y nos quedamos ante lo único
que sí es posible:
enfocarnos en conocernos
a nosotros mismos.
Solo eso se puede hacer,
con cierta esperanza de lograrlo
y que sea productivo.
Yo todavía no acabo de
conocerme. A menudo hago
lo contrario a lo que hubiera
querido, y rompo mi propio
esquema.
Y eso sería lo de menos,
ajustaría cuentas conmigo.
Lo trágico es, herir a esa persona
sin desear hacerlo.


