Traductor :

domingo, 16 de agosto de 2020

A quién conocer

Intentar conocer profundamente

a otra persona,

es como pretender llegar

a la línea donde el cielo y la tierra 

se juntan.


Es andar y andar

siguiendo un rumbo inacabable,

hacia ese "horizonte ilusión",

sin posibilidad de reorientarnos.


Porque la estrella guía, se esconde,

o la brújula se nos pierde,

cuando más necesitamos de su ayuda.


Y nos quedamos ante lo único

que sí es posible:

enfocarnos en conocernos 

a nosotros mismos.


Solo eso se puede hacer, 

con cierta esperanza de lograrlo

y que sea productivo.


Yo todavía no acabo de 

conocerme. A menudo hago 

lo contrario a lo que hubiera 

querido, y rompo mi propio

esquema. 

Y eso sería lo de menos,

ajustaría cuentas conmigo.

Lo trágico es, herir a esa persona

sin desear hacerlo.



jueves, 13 de agosto de 2020

Es que

Es que sueño con una realidad 

muy distante del engaño, de la mentira,

con que se trabaja a las personas 

para dominarlas y someterlas. 


Muchas veces, 

necesito creer en una realidad 

muy distinta,

a la permanente injusticia 

que me sofoca. 


Porque no puedo aceptar,

ni resignarme al exceso de sufrimiento

repartido por el mundo,

sin ton ni son,

y sin que alguien venga a decirme:

"Tranquila... es solo una pesadilla"


Nadie llega a decírmelo...


Y es cuando mejor decido encerrarme

en algún buen poema, 

para tomar aliento

y consuelo,

al sentirme parte de algún 

verso. 



lunes, 10 de agosto de 2020

Más simple

Mi anhelo es aún más simple:

Querer sin vericuetos, 
ni trampas, ni dobles intenciones.
Amor a secas,
amar sin matices de condiciones, 
pero sí con matices de intensidad.

Querer, como se quiere al prójimo,
siendo "prójimo", reflejo de mí,
como yo,  reflejo de él.

Así de simple,
con los mismos motivos
para sentir parecido, si no es que igual,
desde lo que alborota nuestra piel,
íntimo y personal,
hasta lo más inasequible
dentro de un sueño,
que nos atrapa el corazón.

Puesto que nos cobija el mismo cielo
y eso nos hace iguales o semejantes,
ante la misteriosa existencia, 
en la que a diario estamos a prueba.