Yo no hablo de mis problemas,
porque la gente
no ayuda a resolverlos
y solo me juzgan
de incapaz o complicada.
Y no hablo de mis triunfos,
porque la gente
no goza conmigo,
la envidia es feroz animal.
Yo no hablo... aprendí a callar.
Silencio de mí,
el mejor amigo
que he encontrado en la vida.
Es más...
esto no le he dicho,
tal vez lo imaginaste.
(No sea que...)


