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viernes, 30 de abril de 2021

Rápido es

El barco está varado. Andan en total anarquía, los segundos, y los minutos y las horas y los meses y los años, porque alguien olvidó desconectar el reloj. 

Y olvidamos cómo se debe contar el tiempo. Además de que todo fue cambiando y cuarenta días, son entre un año o cuatro años. Y si le  quitas el número que pensaste, te tiene que dar cuarenta. 

En el barco se está perdiendo el buen humor y el aire y de todo. Y se tiene que pagar mucho más por seguir en él. 

Nadie puede bajar por libre decisión. Nadie puede seguir arriba por libre decisión. 

Es un juego que ya no quiero jugar más.  Que ya me voy, porque me habla mi mamá.

jueves, 29 de abril de 2021

Abril extraño

Y ya se acaba el mes que cada año espero con ilusión. Porque abril es primavera bien definida, mi estación predilecta. 

Pero este año llegó con apariencia de febrero, gris, frío y con mucho viento. Desbaratando flores y todo lo que marzo había empezado a construir. 

Los meses también han sufrido daño o tal vez, estén en confinamiento. Cuánto quisiera que fuera posible que abril tuviera una segunda oportunidad, pero se ha escurrido rápido y sin intención de rectificar.   Tal vez en nuevos años regrese con mejor carácter y si podemos ser testigos de su hermosura, será grandioso. 




lunes, 26 de abril de 2021

Dar y recibir

En lo material, me gustan más las personas que saben recibir, que las que saben dar. Porque para recibir, se requiere humildad. Para dar, se requiere abundancia, más que generosidad. 

Por cierto, es frecuente encontrarnos con quienes dan lo que les sobra o les estorba, no lo que pueda necesitar o agradar al receptor. 

Me encantan las personas que más que dar, se saben dar. Las que están siempre y que también uno quiere tener siempre cerca. Con ellas, dar y recibir cosas materiales, es algo que fluye de manera natural, si sucede y si no, no es algo que importe.