Queremos un panorama mejor, pero no barrer el frente de nuestra casa.
Renegamos de la sociedad, pero no educamos a los hijos.
Criticamos al otro, pero que nadie nos critique y no practicamos la autocrítica. Ni en sueños nos planteamos mejorar. ¿Para qué? Si somos perfectos.
Somos muy susceptibles, pero avasallamos y no decimos perdóname, lo siento. A la hora de asumir responsabilidades, es preferible hacermos los ofendidos o hacer mutis.
¿Cuándo será que vayamos empezando?