Traductor :

martes, 20 de julio de 2021

Empezando

Queremos un panorama mejor, pero no barrer el frente de nuestra casa. 

Renegamos de la sociedad, pero no educamos a los hijos. 

Criticamos al otro, pero que nadie nos critique y no practicamos la autocrítica.  Ni en sueños nos planteamos mejorar. ¿Para qué? Si somos perfectos. 

Somos muy susceptibles,  pero avasallamos y no decimos  perdóname, lo siento. A la hora de asumir responsabilidades, es preferible hacermos los ofendidos o hacer mutis. 

¿Cuándo será que vayamos empezando?

sábado, 17 de julio de 2021

Lo decidí

Siempre he sido utópica, porque he sostenido que entre diferentes, se puede hacer un gran equipo, para comernos al mundo como un pastel de cumpleaños. 

Siempre he sido ilusa, porque a pesar de todo, sigo creyendo en lograrlo. 

Pero esos dos grandes defectos, me hacen insistir una y otra vez, con la misma ilusión, como si no supiera que no se puede. 

Porque creer que se puede, me hace feliz y no me frustro por cada anterior intento fallido. En una de esas, como quien dice "a las cansadas" y pega la posibilidad. 

Sí, sé que es infantil. Espero nunca voy a permitirme envejecer, sin importar los años que sume, con todo y las evidencias que el espejo va almacenando tan esmeradamente.  

Es más... Sostengo que no voy a envejecer*, lo he decidido desde que estaba joven.  

*obviamente, del espíritu.  

miércoles, 14 de julio de 2021

Entrada sin título y quizá sin salida

Y resulta que cuando alguien nos explica algo que no conocemos. O sea, para que sepamos. Pensamos que esa persona desea que creamos en ella, cuando su único interés es ilustrarnos sobre equis tema. 

Y mientras más ignoramos, más contundentemente exclamamos: ¡Está usted equivocado!

Y así vamos desaprovechando la oportunidad de saber. Porque no creemos en lo que no vemos. Y cuando vemos aquello en lo que no creemos, decimos que no vemos o volteamos para otro lado, o sacamos el capote como si estuviéramos en la Plaza Grande o trivializamos o nos conectamos mejor al feis, para no ver y para no aceptar la realidad si difiere con nuestra escala de creencias,  que más nos acomodan, que más nos afianzan a nuestra zona de confort. 

Entonces, optamos por distanciarnos y desestimar a quien nos estaba favoreciendo con su dedicación. Porque queremos solo a quienes piensan como nosotros. Tenemos una especie de amor gremial, no amor del corazón. Y por eso, al mundo se lo está cargando la chingada.