Traductor :

viernes, 3 de septiembre de 2021

Un dicho

"Quien te quiera, te hará llorar."

No comprendía el fondo de esta frase cuando era más joven.

Ahora, ya no me queda duda. La confirmo y la sostengo. 

Porque son las personas que nos quieren, las que se atreven a decirnos la verdad, por más dolorosa que esta sea. 

Pues el amor, no es complicidad. Sino desear y propiciar el bien de la persona querida y con mucha frecuencia requerimos de un buen jalón de orejas, cuando erramos.

Quien nos ama, no desea vernos en el abismo. Nos advierte de los peligros o nos tiende la cuerda para que salgamos a flote, cuando ya hemos caído. 

Pero con frecuencia, por soberbia, nos negamos a ver el amor detrás de las palabras más claras y precisas sobre nuestras fallas. Y en vez de agradecerlo, nos hacemos los ofendidos. Porque aceptarlo implica compromiso y voluntad,  para corregir.

Sin humildad, no crecemos. 


jueves, 2 de septiembre de 2021

Amar la vida



Pienso que para amar la vida, puede ser en cualquier sitio. 

Incluso, puede ser que notemos lo mucho que la amamos, en donde no queramos ni siquiera estar. Donde estemos en riesgo, disgusto o sufrimiento y necesitemos salir de allí. Como de un hospital o de la cárcel. 

Tal vez esa frase debería decir:

"Uno vuelve siempre
a los viejos sitios
donde fue feliz"

Aunque, con los lugares donde fuimos felices, hay que cerciorarnos de ir siendo felices también,  porque si no, es probable que nos provoquemos una añoranza fenomenal, nada agradable. 

¿Será mejor ir a otra parte? Sí,  creo que es mejor ir a otro sitio. Tal vez un sitio donde hayamos sido desdichados, para reconciliarnos... Pues el sitio no es culpable de lo que uno haya vivido allí y a veces nos quedamos resentidos con ese lugar. 

Otro tiempo, otra actitud y todos en paz. Sería bueno poder hacerlo. 

* Solo estoy pensando un poco sobre la frase...


lunes, 30 de agosto de 2021

Mundo pesado

Va tan pesado el mundo
con su existencia herida
y su integridad deshilachada
que al recibirlo cada mañana,
es una roca sobre la espalda.

Porque amanecer 
con pájaros roncos,
sobrevivientes de huracanes 
y ciclones, de atentados
y terremotos
todavía temblando de miedo, 
en campos cementerios ¡No es vida!

Es que el mundo, trae su vida a medias.
(va moribundo el mundo)
Y eso se sabe, por la punzada
que desde la fuente de sentimientos,
sea el corazón, el hígado o el alma,
provoca irrefrenable estremecimiento.

Es cuando una mirada 
sin hipocresía ni maldad,
la mirada de un niño, al que aún 
no le echan a perder su esencia amorosa,
nos toca y nos salva la esperanza.

Allí el mundo, vuelve a rodar
como pelota entre sus manos,
feliz de ser liberado
del maldito hechizo
con el que el odio humano, 
lo ha ido despedazando.

Si un poeta que no esté abatido
pudiera describirlo,
con un hilo de amor y pureza...