"Quien te quiera, te hará llorar."
No comprendía el fondo de esta frase cuando era más joven.
Ahora, ya no me queda duda. La confirmo y la sostengo.
Porque son las personas que nos quieren, las que se atreven a decirnos la verdad, por más dolorosa que esta sea.
Pues el amor, no es complicidad. Sino desear y propiciar el bien de la persona querida y con mucha frecuencia requerimos de un buen jalón de orejas, cuando erramos.
Quien nos ama, no desea vernos en el abismo. Nos advierte de los peligros o nos tiende la cuerda para que salgamos a flote, cuando ya hemos caído.
Pero con frecuencia, por soberbia, nos negamos a ver el amor detrás de las palabras más claras y precisas sobre nuestras fallas. Y en vez de agradecerlo, nos hacemos los ofendidos. Porque aceptarlo implica compromiso y voluntad, para corregir.
Sin humildad, no crecemos.

