Visitamos el mundo del pasado el día de ayer. Mucha gente colapsó, como si su vida dependiera de las redes sociales.
Bueno, es que... ¡Su vida depende de ellas! Se permitieron que les trasladaran su realidad a la virtualidad. O la virtualidad se convirtió en su vida real. Pobrecillos presos.
¿Qué pasó?... Fue ¿Un error?, ¿una casualidad?, ¿una causalidad?, ¿encubrimiento de los usuarios de Pandora papers? (paraíso fiscal de los millonarios).
"No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente..."
Lo que haya sido ayer. Yo lo celebré.
Pues, mucho he soñado (anhelado), que las redes dejen de existir y todo vuelva a ser real, en persona. Como cuando las personas éramos personas, íntegras, cabales, totales, que nos citábamos y nos llamábamos por teléfono, nos reuníamos y nos mirábamos y nos poníamos atención y nos apreciábamos sin tener que señalar dedito arriba. En que "te quiero" y "te desprecio" se decía a la cara, porque era la verdad y no había manera de negarla tan descaradamente como a través de los vericuetos virtuales.
Una vida sin tanta facilidad para las chapuzas, las trampas, el sexo irresponsable, desenfrenado o depravado, la pornografía, la trata de personas, el fraude, el tráfico de drogas, de armas, etc, etc... La cruel deshumanización más y más creciente día tras día, red tras red.
Lo gocé... El día de ayer, lo gocé al máximo. Nunca he estado en ninguna red, porque me opongo rotundamente a su existencia y de whatsApp, lo único en que me habían convencido de estar, me eliminé hace aproximadamente un año... En que por la pandemia se convirtió también en una vía de difusión de sinsentidos como un facebook más.
Cuánto gocé ayer, mientras el mundo parecía desmoronarse y las personas que siguen cautivas y quieren seguir cautivas y seguirán estando cautivas sintieron que era peor que el fin del mundo.
Es que muchos de ellos, no conocieron la libertad que yo si tuve la suerte de conocer, antes de que se inventara una forma de capturar a la humanidad tan perversa y arteramente.
