Traductor :

jueves, 25 de noviembre de 2021

Agradecida

Estoy muy agradecida con Dios
porque me ha dado la fe
con la que creo en Él. 

La misma fe certeza
de que volverá 
a salir el sol y podré verlo,
sentirlo y vivirlo.
Igual que en lugar de miedo
e incertidumbre,
tendré confianza.

Esa fe con que puedo decir
con seguridad cada noche:
"Hasta mañana."

Hay demasiada fe para creer
que se puede volver
a tener el privilegio,
de la creación maravillosa
de un nuevo día
para vivirlo.  

Divina gracia a considerar
pues para vivir se requiere 
del cumplimiento 
de una serie de funciones 
y condiciones 
de muy alto grado 
de complejidad
y la perfección de su voluntad. 


viernes, 19 de noviembre de 2021

Equis soliloquio

El ahora y aquí, la verdad, hoy,  a mí no me sirve para nada importante. Siempre me he opuesto a esa filosofía de vida y hoy lo refrendo.  

Aunque también estoy consciente de que hay quienes tuvieron un terrible pasado y el presente les resulte más noble. 

Mi pasado fue tan feliz, que me ha sostenido en los diversos presentes más inseguros y difíciles que me haya tocado superar y siempre como base para soñar en un precioso futuro. 

Solo que ahora, este presente, este hoy,  ya es en mi caso el futuro precioso en que hube soñado. Porque ya no tengo décadas para desperdiciar y lo que hay es muy decepcionante. Sobre todo porque es un desastre que no depende de mí arreglar y que no es resultado de lo que yo haya hecho mal. O sea, está fuera de mi control. Un caos, una decadencia, una destrucción, en la que no participé para que se diera. Al contrario, siempre construí, apoyé, contribuí, respeté para lograr un mundo mejor. No esto. 

¿Entonces? ¿Qué me queda hacer?

Desde este presente, soñar que haya un mañana como el pasado feliz. 

sábado, 13 de noviembre de 2021

El cambio

He cambiado mucho
en mi letargo.
Primero, miedo 
Luego, supervivencia,
resistencia, resignación.
Después, tristeza,
más tristeza, todos los días,
tristeza, después de aquel 
16 de marzo
muy lejano, 
pero continuo
que no termina. 

He cambiado mucho,
me hice más callada, lenta, confusa. 
He llegado a desconocer mi voz
en ciertos momentos.
Qué extraño hablo, he pensado. 
El nudo en la garganta
me cambió el timbre. 

Experimenté angustia
"Como respiramos, estamos"
Lo supe cuando me noté 
respirando con un ritmo
entrecortado. Entonces
respiro hasta regularizar
esa entrada y salida de aire...
hasta calmarme, hiperventilarme
o casi desmayarme. 

He sentido soledad,
impotencia, enojo, frustración, ira. 
Ha sido mucho sentir y menos pensar. 

Ha sido aceptar la insignificancia
Ver más profunda y marcada
la distancia entre nosotros 
y ellos. ¡Qué injusto, no?

He cambiado mucho...
demasiado. Hay que volver
a hacer un camino,
hacia quién sabe dónde. 
¿Quién sabe? Yo no lo sé.
Me desespera no saber
y seguir en el mismo
punto. Mientras el mundo
no deja de girar y cada día
más rápido. 
Ya está la Navidad aquí
y la primavera pasó de largo
y ahora se quiere regresar. 
Indefinida e indecisa
como yo. 

He cambiado mucho
en el modo estático
Me interesan asuntos inexistentes
Lo que existía, desapareció
igual que los que me dejaron,
sin despedirse, sin hacernos citas
más allá, sin encargos,  sin promesas. Sin "te quise mucho"
"nos volveremos a ver"
Sin nada... Así me quedé,  
flotando, como un globo
de feria, atado al dedo 
de un niño distraído 
que en cualquier
momento me va a soltar. 
Momento que será 
para estallar
o para subir... ¿a dónde? 
¿para qué?
¡Ya para qué! La duda 
recurrente-infinita-mantra.