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lunes, 29 de noviembre de 2021

Pasteles verdes

Recibir amigos o familia en casa... Ainss... Añorable costumbre que antes era muy frecuente...

En otoño invierno, deliciosas veladas. Siempre me ha gustado cocinar y halagar de esa forma a quienes quiero.  Educada en la antigüedad del siglo pasado, llevo muy profundo en mi ser, que cocinar es la mejor forma de decir te quiero y lo hago feliz y con esmero. Me encanta hacerlo.    

... De aquella reunión, lo más memorable para mí fueron los pays de manzana. Me quedaron perfectos, el aroma flotaba con sus notas dulces y en su punto de canela, nuez moscada, clavo, abrazando al de manzana y esa costra única de masa, al fondo. La cuadrícula en la tapa, más artística que qué... Mmm... Yo hubiera sido capaz de omitir cenar, a cambio de pasarme a la tarta directo y sin escalas.  Modestia aparte, me quedaron de película de los años setentas. Muy auténticamente vintage. Eran dos. 

Pero ¿Qué creen? ... Al echarles una ojeada, media hora antes de que llegaran los invitados, estaban de color verde. 

¿Que sucedió? A ver si alguien puede adivinar. 

... Tuve que improvisar otro postre.  Aunque al final, todos comimos pay... Removiendo el verde, pues el olor no permitió decir que no los había hecho, siendo que hasta promoción tuvieron cuando invité  :) Fue gracioso... Aunque podría no haberlo sido. Adivinen, adivinadores.

¿No?



jueves, 25 de noviembre de 2021

Agradecida

Estoy muy agradecida con Dios
porque me ha dado la fe
con la que creo en Él. 

La misma fe certeza
de que volverá 
a salir el sol y podré verlo,
sentirlo y vivirlo.
Igual que en lugar de miedo
e incertidumbre,
tendré confianza.

Esa fe con que puedo decir
con seguridad cada noche:
"Hasta mañana."

Hay demasiada fe para creer
que se puede volver
a tener el privilegio,
de la creación maravillosa
de un nuevo día
para vivirlo.  

Divina gracia a considerar
pues para vivir se requiere 
del cumplimiento 
de una serie de funciones 
y condiciones 
de muy alto grado 
de complejidad
y la perfección de su voluntad. 


viernes, 19 de noviembre de 2021

Equis soliloquio

El ahora y aquí, la verdad, hoy,  a mí no me sirve para nada importante. Siempre me he opuesto a esa filosofía de vida y hoy lo refrendo.  

Aunque también estoy consciente de que hay quienes tuvieron un terrible pasado y el presente les resulte más noble. 

Mi pasado fue tan feliz, que me ha sostenido en los diversos presentes más inseguros y difíciles que me haya tocado superar y siempre como base para soñar en un precioso futuro. 

Solo que ahora, este presente, este hoy,  ya es en mi caso el futuro precioso en que hube soñado. Porque ya no tengo décadas para desperdiciar y lo que hay es muy decepcionante. Sobre todo porque es un desastre que no depende de mí arreglar y que no es resultado de lo que yo haya hecho mal. O sea, está fuera de mi control. Un caos, una decadencia, una destrucción, en la que no participé para que se diera. Al contrario, siempre construí, apoyé, contribuí, respeté para lograr un mundo mejor. No esto. 

¿Entonces? ¿Qué me queda hacer?

Desde este presente, soñar que haya un mañana como el pasado feliz.