Finalmente todos somos seres humanos mortales, por más dispendio que se haga de recursos económicos, para mantener a la población sometida, resignada y en el engaño de que somos diferentes y que existen familias de casi dioses, que merecen portar 2868 diamantes, 17 zafiros, 11 esmeraldas, 269 perlas y 4 rubíes, montados en cualquier cantidad de quilates de oro, en tan solo una joya.
Si no hubiera pobres, tal vez podrían ser admisibles los cuentos de hadas y castillos... sin que haya quien se indigne.
Con doble cara, doble discurso, demasiado cinismo y maldad; esas familias de parásitos, sangran a la población y luego aparecen en eventos de beneficencia, para aparentar que promueven con su "bondadosa naturaleza" el bien común, "favoreciendo" a quienes ellos mismos perjudican sistemáticamente. Actos que serían innecesarios si ellos no devastaran a la sociedad con su tren de vida, o, si no existieran. Demasiada basura hay debajo de la alfombra.
Las ocho columnas en diarios y revistas, todas las televisoras y demás medios masivos, acapararán toda la atención de los súbditos, plebeyos y demás pobladores, mientras el invierno (uno de los más crudos que los europeos vivirán en toda su historia), sigue acercándose. Un invierno así de crudo, gracias también a una clase política, otros semidioses, al servicio de los mismos dueños de los monarcas, que no se amilanan en beneficiarse personalmente, a costa del sacrificio de toda la población, que ya no enciende luces en su casa, por la carestía que les provocaron, al apoyar al bando contrario, en una guerra que pudieron evitar con diálogo. (Inadmisible pelear con el proveedor).
Se comprende el abuso de esas familias con privilegios, pero jamás será comprensible la sumisión de la población. Si bien, no es para festejar que un ser humano muera (casi de cien años), si es para reprobar que sigan habiendo niños muriendo de hambre y en este invierno, también de frío y oscuridad, además del reprobable aumento del número de pobres.
Estamos en un mundo en que personas sensibles y cuerdas, son manipuladas a través de una costosísima propaganda retorcida, para apoyar los desatinos de sus dirigentes, sean monarcas o gobernantes, en su propio perjuicio. Poblaciones enteras a las que les hacen creer lo contrario de lo que son los sistemas políticos que tienen y sobre lo que beneficia y lo que perjudica.
La reina ha muerto (descanse en paz)... ojalá sea el principio del fin de las monarquías en general.
No deben existir todavía pueblos pobres con familias de monarcas, porque todos al final morimos igual, porque todos ¡Somos iguales! y como iguales debemos vivir.