Hay personas que de manera natural, activan en los demás la confianza.
Expanden su frecuencia y hacen sentir paz.
Son personas que no tiene prisa, que saborean el bocado y disfrutan en compañía como en soledad.
Simplifican y pueden tomarse el tiempo a su antojo, para cultivar atardeceres, atesorar rayos de sol, guardar los secretos de la luna o descifrar los diálogos del mar.
Conocer y poder frecuentar a personas así, es divino.