A la pobre, siempre le fue mal. En cuando empezaba a levantar cabeza, no faltaba quien llegara y le echara a perder su destino.
Hablo de una mujer noble, con muy buen carácter, aspecto y simpatía. Muy humana. Como eran antes los humanos, sensible y solidaria. e
Le hicieron dos jugarretas atroces, que la lanzaron hasta el sótano de su existir y con mil dificultades pudo volver a ponerse en pie.
A partir de allí, trató de manejarse con muy bajo perfil, para no sobresalir y de esa forma, lograr que nadie la mirara. Pero como por encanto, parecía que los fracasos se le fueron tejiendo en su esencia y más brillo irradiaba su personalidad.
Se aisló. Pero cuál va siendo el verdadero destino, que al final de cuentas, quedó al centro de todo su entorno. Eso es así, tarde que temprano. La entereza y temple cultivadas, no la dejaron derrumbarse más, recuperando la trayectoria hacia su destino claro y ya sin obstáculos.
"... De tanto recibir golpes, su piel endureció y jamás volvió a sentir dolor"
Final aportado por nuestro amigo Carlos.
*Gracias por la buena acogida a la entrada anterior. No creo que la casa estuviera abandonada. Eso me inspiró la imagen. Como ésta.


