Siempre puedo ver el cielo, es algo que agradezco de donde vivo, porque me apasiona hacerlo. Allí descifro lo que está pasando, sin necesidad de noticiarios.
También, siempre veo a la naturaleza, ya sea un árbol, los pájaros, o cualquier otra manifestación de vida y con ello, equilibro. Ya que muy poco comprendo la naturaleza humana, pues he recibido cada golpazo de gente que yo quise y que consideraba mía, aunque Cuca me decía sin tregua que no confiara allí.
Cuca, "la nuestra" perrita, también hace sus elecciones amistosas y puede no ser "la insociable" de siempre. Pues, ahora la han conquistado: una familia y un chico.
Se sienta muy cerca de ellos, los contempla, le brillan más los ojos, los olfatea, los aprueba, les sonríe. Se maravilla con ellos y me encanta verla así, envuelta de magia de aceptación, apreciando a esas personas que son confiables. Ella les declara aprecio y nos demuestra que hay personas apreciables. Demasiado pocas, pero las hay.
* Por otra parte, el cielo luce enfurecido o muy intenso o contento. Estoy tratando de saber cómo está. Iba a hablar de eso, pero Cuca me acaparó.
*Foto del Profr. Luis "Wicho" Ramírez, desde Sisoguichi, Chih., quien también goza de la contemplación.