Juan: "Mentira que con los años nos vamos haciendo más suaves y maduros. Débiles, cobardes y miedosos es en lo que nos convertimos al envejecer, no te confundas".
No envejezcamos, entonces, le respondió ella, para empoderarlo, pero...
Pasaron los vientos y fuertes temporales, inclementes, mejor dicho. Juan se fue.
Ella le va creyendo un poco más, cuando sonríe, en vez de explotar. O cuando llora en cualquier amanecer lindo, por la falta de las verdades secas de Juan.
*Sólo la puerta quedará ilesa, como el corazón en ciertos casos. (De la Irly, mija, la foto).


