No hay nada que contar
ha sido un otoño
sin ese encanto
de colores naranjas y ocres descendiendo rítmicamente
bajo nubes fabulosas
como describen los buenos
poemas.
En cambio, si ha habido
un exceso de gris
y de polvo irrespirable,
de coros de estornudos
y de ansias de que sea primavera,
con paz y respeto a la vida
de todos.
No hay nada que contar,
que pueda quitar
la amarga sensación
que deja la impotencia
de no poder hacer nada
por frenar el horror de estos tiempos.
No hay canto que pudiera
ser escuchado.
Fuera de lugar todo el amor
que se pueda tener
por el mundo.