Cada vez le tengo más miedo a los vivos.
Recuerdo que de niña les temía
mucho a los muertos.
Y cuando "algo"
me iba con los míos y me
abrazaban. Nada podía pasarme,
nada me pasaba en aquellos regazos. Todo era seguridad
con ellos.
Hoy que la gente está tan trastocada y cada día alguien se convierte en energúmeno
donde menos uno lo espera,
hasta por "quítame esas pajas",
corro y corro, en busca de algún mío y
todos
todos
los míos
que me protegían
están
muertos.
Por más que quiero y lo necesito,
ya no tengo esos abrazos
y esos besos
y esos "no pasa nada", ¡ya, ya, ya!
¡Jo... naz! Qué tristes se quedan los vivos
le respondería a Bécquer
o quien dijera de los muertos tristes,
fue él ¿Verdad?
No sé y no lo voy a buscar
porque se me han nublado
los ojos
con tanta orfandad,
¡Caramba, cuánta soledad tan helada!
Venga alguno,
aunque sea en un sueño. Urge.
*Gracias amigos por su borra-sigue. Por lo menos las dos primeras hojas de seguidores están bien ordenadas. Sois unos soles de anís estrella.