Puedo encontrar cada día
en diferentes lugares
en un parque
o donde sea, fuera de casa:
A viejos ejercitándose
Parejas jóvenes queriéndose
con amor "por siempre"
muy firme en lo profundo
de sus cándidos anhelos.
A una madre, a un padre
También padres y madres juntos, todos ellos
con sus hijos que apenas
inician su aprendizaje
de vivir
viviendo a todo dar.
Con pelotas, patines,
patinetas,
raquetas, bicicletas,
o tan solo con tenis y ganas.
Hacen un barullo que
¡Nomás vieran! O sea,
un gran desmadre
con las voces, risas y gritos,
caídas y llantos.
Al coincidir con
tantos desconocidos,
algunos ya conocidos
de tanto y tanto vernos
en el circuito diario
que andamos,
nos saludamos y nos correspondemos
la sonrisa
de la manera
que permite un instante
al cruzarnos.
Brevedad que nos regresa
a cada uno, los trazos
sencillos y simplones
del dibujo de lo que somos
y, que ya traíamos
muy difuminados
antes de salir de casa,
con la mano amable
de la interacción
social.


