Aunque a menudo surge una limitación. Ciertos ingredientes, no en todas partes los conseguimos. Aunque buscando aquí y allá, lo logramos, o por lo menos algo similar que pueda sustituir y lograr el sazón más parecido posible al original.
Luego tenemos el desafío de descifrar el significado de las acciones a realizar y de los nombres de los ingredientes.
Esto hace que cocinar, además de deleitar al paladar, nos enriquezca el vocabulario de sinónimos. Cocinamos con el recetario y el diccionario juntos.
Tal vez por eso, reconocidos poetas, han tenido gusto por la cocina, como ejemplo tenemos a Sor Juana.
A mí me gusta la cocina y la poesía por igual. Hay platillos que son unos verdaderos poemas y, poemas deliciosos.
