Me desencanto,
y aviento
lo más lejos
que puedo
mis herramientas
de existir.
Me escondo
en una nube
que no admite
ningún sufrir.
Allí no cabe
¡Ni el viento!
Mas la nube se derrite
dentro de mis ojos.
Pues si te dijera
que yo no sufro
con los hechos actuales,
sería que miento.