La señora pájara, que vive con sus hijitos y su marido, en el árbol pequeño de mi patio, hoy regresó sobre una nube de nombre Cirrusina.
Al salir del súper de hacer su compra, la encontró sobre el parque, empezando a llorar, pues paseaba de la mano de su papá Cumulongo y su mamá Stratusilla, cuando llegó Nimbusón, quien hablaba de una manera que Cirrusina no pudo comprender, tan fuerte, que le salían de su boca rayos y truenos.
Su padre no se quedó atrás, luego, le siguió su mamá y se precipitaron ellos tres, hasta que los perdió de vista, quedándose solita.
Cirrusina, no quiere que le suceda lo mismo y, gracias a que en mi patio todo lo que se desea de verdad, sucede; con esa seguridad, la señora pájara decidió traerla a vivir para siempre con ellos, donde nunca le faltará amor y calor de hogar...Y a la familia de aves, no le faltará humedad y buena sombra. Los encontré a todos muy felices empezando a conocerse, cuando llegó del trabajo don pájaro carpintero, también feliz de que su familia tenga una nueva integrante.


