Traductor :

viernes, 30 de agosto de 2013

Blog sin palabras


Hoy mi blog tomó la decisión de no publicarme ninguna palabra, porque el señor Obama mantiene su criminal amenaza de invadir Siria, y.... Siria no necesita ese tipo de ayuda, ni USA necesita más locura, ni el mundo necesita más basura.

Hoy mi blog, que no tiene mente ni corazón, se manifiesta más racional y humano, que el hombre que teniendo una mente y un corazón y un ¡Premio Nobel de la Paz!, con una sola orden, puede echar a perder el destino de muchas más generaciones, de su país. Porque el Army, solo deja a niños huérfanos, a mujeres solas, y a los hombres inservibles, cuando acaso logran sobrevivir y regresar. 

Obviamente, afectándonos con su desequilibro, a toda la comunidad del mundo. Mundo que pudiera ser maravilloso, si el dinero se empleara para la vida y no para la muerte. Y si el dinero se obtuviera trabajando y no mediante la destrucción.

Hoy yo debo respetar la autodeterminación de mi blog... se ha negado a procesar palabra alguna y yo no tengo derecho a forzarlo, como nadie tiene derecho a forzar a nadie más, a hacer lo que no desea hacer. Cosa tan básica que parece no entender Mister Obama, ni por el hecho de tener un Nobel en sus manos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Luz para Siria




Nada justifica la intervención militar de USA y sus aliados, en ninguna nación ajena a ellos... ¡Paz en Siria! 
                                                                                                                                                                                                                            

jueves, 22 de agosto de 2013

Las islas


Mientras muchos soñamos con huir a una isla desierta, con un par de palmeras y algunos peces; otros, compran otras islas, nada desiertas, nada básicas, con lo que es nuestro, para vacacionar cada vez que desean afianzar su deshumanidad.

Pues... Qué extenuante ha de ser su tarea de despojarnos día tras día.

Miramos desde el patio de 4 x 4, sus aviones que pasan tan alto, como moscas, que ni alcanzamos a percibir su ruido, como si fuéramos pichones que desesperados esperan a la madre. Y, entonces, regresamos de inmediato, a nuestra condición de mulas de carga, sin cejar, muy sofocados pero irremediablemente cumplidos... para que a ellos no les falte nada, en sus islas, que pudiera desquiciarlos. 

Nosotros aguantamos, sin chistar y ni siquiera desquiciarnos.