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lunes, 16 de junio de 2014

El laboratorio humano

También un estadio de futbol es un laboratorio humano, todas las características de quienes participan: contendientes o público salen a la luz.  Cerebrales o emocionales, concentrados o dispersos, individualistas o colectivistas, exhibicionistas o recatados, responsables o irresponsables, ofensivos o defensivos...

Es muy interesante observar la muestra de los contrastantes equipos, de acuerdo a los factores que determinan que sean excelentes, buenos, malos o pésimos...

Se estima que 40 mil fanáticos mexicanos estarán en el estadio mañana en el partido Brasil - México... Un partido en el que se requiere más que de la suprema ayuda de la Virgen de Guadalupe para que México haga un papel medianamente digno. Ni siquiera pensar en ganarle.

Esos fanáticos mexicanos estarán en el estadio creyendo y apoyando al equipo, que desde siempre no deja de perder, porque a pesar de que en cada mexicano hay un futbolista, una ínfima cantidad de niños tienen el apoyo e impulso suficiente para desarrollar su potencial, por el simple hecho de que en este país nunca se ha dado importancia al deporte, a pesar de que el futbol es uno de los principales motores nacionales. Qué ironía.

... Si se gana es fiesta y si se pierde es fiesta igual. Ah! cuando gana la selección decimos: ¡Ganamos!,  si pierde decimos: ¡Perdieron! Y no cesa la fiesta.  La fiesta es la única razón por la que seguimos de pie a pesar de tanta bronca. Resistimos todo a base de la fiestita. Queremos ser... todos lo queremos, anhelamos y soñamos... siempre y cuando conseguirlo no exija oficio, dedicación, disciplina, sacrificio. Irresponsabilidad campeona, que es a la vez es el origen de nuestras broncas. Redondo existir.



miércoles, 11 de junio de 2014

El fut de infancia

¡Te busca Laurita!... Me gritaba alguien de la familia y yo corría a su encuentro.

-¿Qué onda... vas a salir?

-Me dejaron un montón de tarea y todavía no termino.

-Pos apúrate porque si no se te adelanta Silvia o el Kirru, ya nomás nos falta uno.

-No, no... espérenme. No se te ocurra meter a esa resbalosa, que solo juega por tu hermano (que a mí me gustaba)... ni al Kirru que es tan chillón.

-Por eso vine por tí... Pero métele el acelerador, si no te quedas fuera.

-Sí, dame chanza... media hora.

-Uh, ¡eso es mucho!

-Bueno, luego luego, orita salgo. No me des tanta carrilla.

. . . .

-Voy con Laura Mamá.

-Jueguen cosas de niñas... ¡Nada de fut!

-Sí, mamá. Nada de fut.

. . . .

Silvia de porrista, el Kirru de narrador o de árbitro... Aguila o sello, tú escoges, tú, tú y tú... Las dos juntas no porque son bien tramposas. Y nada de chillar si hay chipote con sangre -nos decían los niños- Si chilláramos no jugaríamos mejor que tú... A media calle, pasaban pocos carros. Dos piedras una portería, el portón del taller la otra. El cordón de las banquetas la raya de la cancha. Media cancha a la altura de la casa de la solterona, que no tardaba en llamar a la policía, porque le molestaba nuestro bullicio, después se casó con un patrullero. Entonces creo nos tomó de pretexto. Saca, pásala, síguele, tú solo, no, allá está solo, cabezazo, fuera.

Saca, pásala, ey, no seas tan jarioso, que nosotros también jugamos, córrele que te la quita Mario, chuta, ya, chuta, que el otro está en la baba, ahora que te la quitan... ¡Goooool!! Outside... No es cierto, sí fue outside. Mentirosos, si vale. Bueno, vamos a darles chance, porque son las niñas. Ay sí, juego mejor que tú, reconoce que les metimos gol y fue limpiecito. Bueno sí, pero goliza que les vamos a poner ahorita. ¡Simón! tú y cuántos más, necesitarían otro equipo, o volver a nacer, pa ser tan buenos, jaja. Párale a la discutidera y a la burlita... por eso me cae mal que jueguen las niñas. O.K. pero ya saca.

Mario se la lanza a Beto, Beto se resbala, Laura se la quita, avanza sola, se la pasa a Pepín,  Pepín retrocede, me la pasa a la izquierda, avanzo sin dificultad, recrudecen la marcación, trato de seguir, pero me la quitan. No lo esperábamos, descuidamos la defensa... Luis Carlos (el portero) estaba medio atarantado, mirando a la porrista  y ¡gooool! Chin, estos ya nos alcanzaron. No importa, ahorita los vamos a hacer llorar, ya lo verás, apenas estamos calentando.

. . . .

-Te dije que no jugaras fut -Mi Mamá-

-Sí mami, es que no se completaban y tuve que... pero... ganamos, ¿no te pones feliz? -No se ponía nadita feliz, menos cuando le llegaba con las rodillas chorreando sangre, porque nos admitían los chicos a Laura y a mí, pero sin prerrogativas.

Algo así fue cuando todos los niños de mi barrio nos creíamos Pelé. Habrá muchos otros muy buenos, pero para mí, no ha habido otro rey... como él. 


Lo único importante: 
Que la competencia 2014 transcurra en perfecta armonía y paz... y que represente un beneficio importante para el pueblo  brasileño, al que le externo mi admiración, respeto y cariño...