Esa pasta que resulta de moler partes iguales de miel o azúcar y nuez (de cualquier clase), almendra, piñón, cacahuate (cacahuete, maní), pepita de calabaza... con canela, clavo, anís, vainilla... Posteriormente compactada en cuadros, círculos o cualquier forma, denominada mazapán.
Que también puede ser relleno de diversas cremas, chocolate, etc, horneado y confitado o recubierto.
Fácil de elaborar en casa o más fácil aún ; ) adquirirlo en una confitería especializada, exclusiva, fina.
O, también en cualquier tienda de dulces de barrio, como este que tengo aquí, de cacahuate, sencillo, sin hornear, sin relleno, de muy bajo precio (5 pesos mexicanos) , redondo, pequeño y que me implica la única dificultad de retirarle el celofán con cierta delicadeza, para no desmoronarlo antes de llevármelo en trocitos a la boca. Hay quienes prefieren morderlo.
Pero si se desmorona antes, hay remedio, con solo apretarlo con suavidad en el mismo celofán, se compacta de nuevo y listo, jajaja.
He tenido la dicha de comer mazapanes desde siempre, sin importarme conocer su origen. Pero hoy, después de leer un poco por Internet, doy gracias a los dulceros del siglo VIII de Medio Oriente (se dice que por documentos, se atribuye a los persas) quienes lo introdujeron en Europa, y luego los españoles a América. ¡Mmm!... El mazapán es una delicia universal, con textura única, interesante historia y muy larga travesía. Además con un nombre hermoso.
Traje en caja para invitarlos, con y sin cobertura de chocolate. Yo lo prefiero sin.
Traductor :
martes, 6 de marzo de 2018
miércoles, 28 de febrero de 2018
Ventarrón
Con el ventarrón
se fue febrero,
escapó dentro de un
torbellino.
Antes tronó como el quejido
de una cazuela de barro
mal cocido
que cayera al suelo...
desencantado,
sin personalidad,
sin rumbo, ni futuro,
bien hueco y también
ignorado.
Se convirtió en nada,
como la nada que somos,
los que por todos
los caminos
llegamos a este segundo,
sin invitación y sin cita.
Pero aquí estamos,
todos bañados,
salpicados
de incertidumbre,
ante la irrefrenable
rutina-costumbre
de que nos arranquen
jardines enteros
de vida,
por el mundo,
por "usa" en minúsculas,
por acá.
Con el ventarrón
se fue febrero,
pretendiendo exiliarse
en otra galaxia,
donde la sangre
no sea pintura de muros
y suelos.
Todos traen armas.
¿Cómo desarmar con amor,
si armáronse los unos
contra los otros?
se fue febrero,
escapó dentro de un
torbellino.
Antes tronó como el quejido
de una cazuela de barro
mal cocido
que cayera al suelo...
desencantado,
sin personalidad,
sin rumbo, ni futuro,
bien hueco y también
ignorado.
Se convirtió en nada,
como la nada que somos,
los que por todos
los caminos
llegamos a este segundo,
sin invitación y sin cita.
Pero aquí estamos,
todos bañados,
salpicados
de incertidumbre,
ante la irrefrenable
rutina-costumbre
de que nos arranquen
jardines enteros
de vida,
por el mundo,
por "usa" en minúsculas,
por acá.
Con el ventarrón
se fue febrero,
pretendiendo exiliarse
en otra galaxia,
donde la sangre
no sea pintura de muros
y suelos.
Todos traen armas.
¿Cómo desarmar con amor,
si armáronse los unos
contra los otros?
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