Un motivo para la acción, eso dice esa palabra y es fuerza de vida.
Un relámpago que evidencia el horizonte humano e incendia todo sufrimiento, hasta dejarlo en cenizas.
¿Un motivo para la acción?
Ser uno de los que pudimos amanecer en este lunes... una gran fortuna, a decir verdad.
Motivación suficiente para encontrarnos con la alegría.
Impulso para elevarnos ante los obstáculos y abismos.
Con un motivo, la acción es decidida y valiente.
* que todos tengan motivación hoy.
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lunes, 12 de marzo de 2018
jueves, 8 de marzo de 2018
Mi homenaje
Hoy es un buen día para agradecer a todos los hombres que me marcaron para siempre.
A mi padre exigente, radical, que muy tempranamente me dijo: vestida así no sales, bájale a la falda y súbele al escote.... maquíllate, pero no te pintes. A esta hora no vas. Eso no te permitiré hacer... no por mí, sino porque a ti, hija, ¡NO TE CONVIENE y punto!
A mis dos hermanos, con quienes al pretender medir fuerza física en alguna trifulca casera, siempre salí más lastimada que ellos.
A mi tío macho que un día me dijo, si esa mujer luce, viste, habla, fuma, bebé, se comporta como puta, es que es una puta.
Al maestro de primaria que quiso sobreparse y no lo logró, porque mis manos se volvieron rocas para golpearlo y mis piernas se convirtieron en alas, para llegar desde la biblioteca hasta mi casa con mi madre, de un solo jalón.
Al jefe aquel, que no me promovió a un mejor puesto, porque no quise acostarme con él. Y razón por la que renuncié a mi puesto, inferior a mi capacidad.
Al desconocido que estuvo a punto de golpearme cuando lo insulté de coche a coche por rebasarme indebidamente. A los mecánicos, que presenciando, acudieron esa vez a salvarme.
A mis parejas, que hartos de mi prepotencia y feminismo mal entendido, me los hicieron trizas de un solo trancazo.
Y así.... a muchos hombres.
Gracias a cada uno de ellos, porque me enseñaron a gestionar mis emociones de mejor forma al ponerme en mi sitio, único que me corresponde, el de mujer. Con el que estoy conforme, me gusta, me encanta y me fascina.
Gracias por enseñarme a no tener límites para obtener lo que desee, si me enfoco a utilizar toda mi fuerza (energía), creatividad, ternura, sutileza e inteligencia, habilidad y destreza, femeninas.
Así como a rechazar de tajo, todo lo que pueda venir por parte de algún hombre con mala intención y pueda lastimarme. Porque para aprender solo un ejemplo, caso o incidente es necesario vivir. Y nunca acostumbrarse al maltrato. Odio el "victimismo de la pereza y cobardía femenina" de no hacerse valer y darse a respetar, desde su papel.
Sí... existen mujeres en otras circunstancias, en otras culturas, lo sé. Y pido a Dios porque encuentren las herramientas para no aceptar, para decir no, para huir y ponerse a salvo. Que será hasta cuando ellas lo decidan y estén preparadas para no depender de ningún hombre para vivir. Que el hombre no es pretexto para la desdicha, sino un maravilloso complemento, noble, leal, tierno, protector, solidario, cuando respetamos su rol y desde ese respeto, logramos ser respetadas. No lo culpen de su codependencia comodina.
Amigos, huyan y pónganse a salvo de las hordas feministas que pululan por este día.
Amigas, desde su rol logren todos sus sueños. Como lo han hecho las grandes mujeres desde todas las épocas.
Sea, que al mundo hoy le hace falta madre. Y le sobran hombres deshombrados, feminizados y mujeres hombrunas. Algo que respeto, pero no lo acepto.
A mi padre exigente, radical, que muy tempranamente me dijo: vestida así no sales, bájale a la falda y súbele al escote.... maquíllate, pero no te pintes. A esta hora no vas. Eso no te permitiré hacer... no por mí, sino porque a ti, hija, ¡NO TE CONVIENE y punto!
A mis dos hermanos, con quienes al pretender medir fuerza física en alguna trifulca casera, siempre salí más lastimada que ellos.
A mi tío macho que un día me dijo, si esa mujer luce, viste, habla, fuma, bebé, se comporta como puta, es que es una puta.
Al maestro de primaria que quiso sobreparse y no lo logró, porque mis manos se volvieron rocas para golpearlo y mis piernas se convirtieron en alas, para llegar desde la biblioteca hasta mi casa con mi madre, de un solo jalón.
Al jefe aquel, que no me promovió a un mejor puesto, porque no quise acostarme con él. Y razón por la que renuncié a mi puesto, inferior a mi capacidad.
Al desconocido que estuvo a punto de golpearme cuando lo insulté de coche a coche por rebasarme indebidamente. A los mecánicos, que presenciando, acudieron esa vez a salvarme.
A mis parejas, que hartos de mi prepotencia y feminismo mal entendido, me los hicieron trizas de un solo trancazo.
Y así.... a muchos hombres.
Gracias a cada uno de ellos, porque me enseñaron a gestionar mis emociones de mejor forma al ponerme en mi sitio, único que me corresponde, el de mujer. Con el que estoy conforme, me gusta, me encanta y me fascina.
Gracias por enseñarme a no tener límites para obtener lo que desee, si me enfoco a utilizar toda mi fuerza (energía), creatividad, ternura, sutileza e inteligencia, habilidad y destreza, femeninas.
Así como a rechazar de tajo, todo lo que pueda venir por parte de algún hombre con mala intención y pueda lastimarme. Porque para aprender solo un ejemplo, caso o incidente es necesario vivir. Y nunca acostumbrarse al maltrato. Odio el "victimismo de la pereza y cobardía femenina" de no hacerse valer y darse a respetar, desde su papel.
Sí... existen mujeres en otras circunstancias, en otras culturas, lo sé. Y pido a Dios porque encuentren las herramientas para no aceptar, para decir no, para huir y ponerse a salvo. Que será hasta cuando ellas lo decidan y estén preparadas para no depender de ningún hombre para vivir. Que el hombre no es pretexto para la desdicha, sino un maravilloso complemento, noble, leal, tierno, protector, solidario, cuando respetamos su rol y desde ese respeto, logramos ser respetadas. No lo culpen de su codependencia comodina.
Amigos, huyan y pónganse a salvo de las hordas feministas que pululan por este día.
Amigas, desde su rol logren todos sus sueños. Como lo han hecho las grandes mujeres desde todas las épocas.
Sea, que al mundo hoy le hace falta madre. Y le sobran hombres deshombrados, feminizados y mujeres hombrunas. Algo que respeto, pero no lo acepto.
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