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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cerillitos de Esperanza


No me sorprende porque los mexicanos estamos viviendo en los subterráneos del infierno. Muchos seres andan apresuradísimos, buscando los aliños para el pavo, entregados al cien por ciento por cuál guarnición, o cuál  vino, será el idóneo. Comprando el último regalito. Si usan la vajilla de la herencia familiar, o si ponen las últimas copas que compraron, que si  combina más el mantelito de lentejuelas, o el de "Santo Clos" bien convencidos de que la Nochebuena, es solo saciarse y rellenar sus vacíos, para no enterarse de nada.

Dios quiera que Dios exista, que a través de esos cerillitos encendidos en el sitio del crimen, eleve muchas conciencias más, porque desde todas las ciudades del orbe, ya los ven como llamaradas de Napalm en México, por su Chihuahua de mujeres descuartizadas y el cansancio de la tolerancia de un pueblo vejado.

Por las mujeres que la sociedad linchadora del paisisto descalifica, por ser pobres  como pirujas, putas, basura, escoria, etiquetando así a las trabajadoras, productivas,  por gusto o necesidad,  en su mayoría obreras, explotadas por empresas o maquiladoras infernales,  acosadas, abusadas sexualmente, madres solas, engañadas, engatusadas y atrapadas... Qué si por error, las encuentran, tiradas en los basureros, muertas por supuesto, de ellas solo queda una cruz color de rosa.

Quiero no perder la esperanza de que  las "llamitas y letreritos" con mala ortografía y mala letra, de gente que "no tiene nada que hacer", o de "la gente de segunda", de "gente que no tiene que perder y por eso se alborotan,"  De los sin voz, de los sin derechos, de los invisibles, estremezcan las conciencias.

Porque en verdad, esto es tan grave, desde que todos estamos perdiendo dignidad humana, integridad ciudadana, como resultado de que hace mucho tiempo que se perdió la vergüenza, la decencia y la solidaridad.

Que valiente Marisela, de hacer todo lo que tu hiciste sola, que nadie disminuya tus méritos como luchadora social y como activista, gracias por despertar a poquísimos chihuahuenses hasta hoy, para decir que ¡Ya Basta!, como tú lo gritaste a tantos oidos sordos e indiferentes a tu dolor, porque ellos no tenían tu problema.

Poquitos hasta ahora, ya están demostrándote abiertamente la gran pena por tu violenta partida; velándote, haciéndote un homenaje, para despedirte. Fue tanto el miedo que les provocaste que ni siquiera te permitieron un funeral normal, y te enterraron de urgencia por tanta amenaza, por el atropellamiento cruel de tus derechos, de gran mujer, comprometida, solidaria con los demás, con toda la gente que estuviera en situación vulnerable. 

¡Que rabia!, que moriste y de esa forma, para encender llamitas de conciencia, de quienes no tuvimos el honor de ser tus amigos. Tu nombre y tu lucha no se olvidarán jamás, ni tu sangre vertida en nuestra banqueta de la muerte. Por más que la laven, allí seguirá siempre. Seguiremos otras mujeres levantando la voz, para demostrarles que no somos, ni cosas, ni desechables. Así como los que sean hombres hombres.

¡Cerraste a lo grande los festejos del Bicentenario! justamente frente a Hidalgo. Donde no ha cambiado nada, en el mismo sitio donde a él también lo acabaron, por las mismas luchas, por los mismos problemas y con los mismos gobiernos cobardes y cínicos.

Ojalá que logres despertar a todos los mexicanos, aunque se vea tan difícil, para hacer la Revolución de conciencia, justicia por tu crimen y que tu familia tenga el apoyo y la protección que necesita ¡Ya!

En ciudad Juárez hay 10 mil huérfanos y ahora Marisol, la hija de Rubí, nieta de Marisela.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Pueblo Mexicano Avestruz




Siento una pena muy profunda, por lo enfermos y debilitados que nos tienen en Chihuahua y todo México. Tragedia que se borra con una nueva tragedia… y otra… y otra.

Todavía no empezamos a llorar un suceso, cuando ya estamos recibiendo algo peor. Hecho, tras hecho, solapados desde la base del Estado.

Es imperdonable, que quienes están obligados a velar por nuestra seguridad y bienestar, sean los más responsables de nuestras desgracias.

Increíble, que sigan perpetrándose accidentes, como el de Puebla, por la corrupción entre Pemex y empresarios criminales, que ordeñan ductos de combustible, para enriquecerse ilícitamente. Robos que llevan décadas en todos los Estados y que es del conocimiento general.

Inconcebible, que en ciudad Juárez a quien más se le tema sea al ejército, a las autoridades y a los gobernantes. Y que sean las mujeres, solas, las que se den valor para mantenerse soportando y pidiendo a gritos a la humanidad entera justicia.

Inverosímil, que un niño en Juárez de segundo año de primaria, murió ahogado por lo que comía, en el recreo, auxiliado inútilmente por otros niños, ante la ausencia irresponsable e incompetente de los supuestos profesores.

Inadmisible, que fallezca una semana después en Chihuahua otro niño de kinder, ahorcado en un columpio, durante una fiesta, también ante la ausencia de cualquier adulto.

Inaudito, que los Sindicatos sigan existiendo y más fortalecidos, para perjudicarnos a todos los mexicanos, defendiendo a tanto criminal.

Lo que me estremece por completo, lo que me hace arder el pecho, que ya me lo  carboniza; lo que me está taladrando la cabeza y mi ser completo, con una fuerza nunca antes sentida, ni siquiera imaginada; es ver a un pueblo entero cobarde, escondido, callado, que no siente nada, que no actúa indignado, haciendo sus preparativos del festejo de navidad.

Ver a los mexicanos con la cabeza enterrada como el avestruz, para fingir que no pasan cosas graves, esperando que milagrosamente se resuelvan los problemas, dejándose arrastrar dóciles por la simulación de las autoridades que no trabajan por nosotros y si por su lucimiento personal.

¿Acaso no se han enterado que nos tienen en una cacería descarnada, que nos están extinguiendo?

Si la muerte nos está persiguiendo a todos, hay que exigir, antes de que nos alcance y laven en el instante, nuestra sangre derramada.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Anoche descansó en paz, la paz y la justicia de Chihuahua


Te dejamos sola, pensando que lo tuyo no era nuestro
Marisela Escobedo, Madre de Rubí
¡Descansa en Paz!



Anoche descansó en paz, la paz de Chihuahua, junto con ella se incineraron los restos de la justicia, el apoyo, las buenas decisiones, la solidaridad, la protección, hacia  nuestra raza tendida en las banquetas. 

Pueblo al que se le cierra la boca que exige, ¡a rafagazos!, donde ya la conciencia se achicó, cuando sicarearon nuestra esperanza. 

¡Dolor y consternación perenne! 

¿Alguien sabe el celular o el correo electrónico de Dios? 

Acabó la pobreza de los mexicanos...Eliminando a los pobres