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martes, 4 de enero de 2011

Mutis

A partir de agosto, me ausentaré en la medida de lo posible de los temas que me dan urticaria, dolor de cabeza y naúseas, como efectos secundarios de la desazón, incertidumbre y mucho dolor, a causa de lo que otros callan, por no tener ya ni ánimos de emitir algún sonido más allá de la queja tragada, anónima, interna, y temerosa de ser escuchados, para no verse comprometidos.

Me uno, como han optado casi todos, a la masa, a la masa muda, pero no manca, de compatriotas que usaremos el internet para evadir los asuntos que podemos ver desde nuestras ventanas. Que si no la queremos ver, la podemos oir, o leer, o sentir que es peor.

Deseo con fervor que seamos capaces de sobrevivir un sexenio más de inoperancia, escasez, mentira, del mismo grupo de bichos, bichos mutantes que se acomodan a todas las necesidades nuestras, para darnos el mismo pan embadurnado de lo mismo, grupo de parásitos más prolíficos, molestos y dañinos, para quienes ni el ddt es producto efectivo para su exterminio, porque se alimentan de la existencia nuestra. Un pueblo lleno de carencias, más desencanto, impotencia, depresión,  muchos piojos y panza hueca.

Hago huelga, porque no habrá más palabras dichas al vacío, desde mi pedazo tan minúsculo de mundo, desde donde me solidarizo con los sentires generalizados, que por todo lo que percibo, estamos muchos hasta la madre de esto, tan inequitativo e injusto, y que sin verdaderas voluntades compartidas, será imposible resolver.

No dudo ya, que Dios hizo a México tan hermoso, porque el Diablo le pidió la concesión, para germinar en el territorio, mexicanos: tan dejados, sumisos, resistentes, pasivos, y muy respetuosos de quienes viven a costa de nuestra desgracia.

Si damos un vistazo a nuestra historia, ahora con el motivo del Bicentenario, desde mucho antes de Benito Juárez, todos los que han ocupado las sillas, incluyéndolo a él, han sido todo, menos amantes de la patria.... Y los mexicanos, por ignorantes, falta de solidaridad y capacidad de respuesta, nos hemos quedado sólo observando y aguantando sus golpes bajos.

Estamos tan lejos de las alternativas que nos saquen del hoyo en que nos metieron, que mejor trataré asuntos light, que son los de mayor aceptación, en todos los medios y niveles.
Lo siento Chihuahua, de mis amores, pero como dijera Fox "seguiremos comiendo camote". Así que a tocar temas de coctel de clasemedieros, porque el arroz se jodió y nos lo tenemos que consumir, nos guste o no...

¡Que viva la Monarquía del Partido Nacional! Aunque sigamos muriendo los mexicanos, que cada periodo tenemos que esforzarnos más, para solventarles su ritmo de dispendios y malas decisiones, desde antes de sentarse en el sillón, como es usual, porque estamos tan resignados a que nosotros no podemos remediarlo y ¿Quién soy yo para pensar lo contrario?

                                                                                                        Último día de julio del 2010

lunes, 27 de diciembre de 2010

El desgaste de las palabras


La Real Academia Española, ya no sabe que medidas tomar, ante el desgaste que hemos hecho los mexicanos de la lengua. Tantos eruditos entregados a su labor, que echamos a perder con nuestro estilo de vivir.

Por ejemplo, antes en México, era muy insultante decirle a alguien: Cínico, impúdico, hipócrita, negligente, desalmado, deshonesto, criminal, desvergonzado, ratero, sicario, delincuente, corrupto, inmundo, esbirro, espurio, defraudador, tramposo, simulador.

Todos esas palabras no suenan a nada ya. Se les dicen continuamente a quienes encarnan esos adjetivos, para avergonzarlos y que rectifiquen sus conductas, pero ellos como si nada.

Al contrario, creen que es elogio y hacen cosas más graves, muy sonrientes, alimentándose del repudio, siguen pasando por encima de todos, concentrados solo en la forma de joder al prójimo y alcanzar sus fines personales.

Siempre tienen la manera de hacer algo peor, para sorpresa general, de forma que en esta tierra insólita, los buenos ya están pensando que son los malos, pues cualquier conducta apegada a la ética, se está haciendo inusual e increíble. Se persigue a los buenos y se aplaude a los malos.

Después de exhaustivas dilucidaciones, sobre las aplicaciones del español en las circunstancias mexicanas, en que no pudieron llegar a ningún acuerdo, dado que usamos el idioma al revés; un día antes del cierre de la nueva edición del diccionario, llegó algún miembro de la RAE:

-Nada nos cuesta aceptar Naco como mexicanismo, si ¡total! es como sinónimo de mexicano.

-¡Ta Chido Güey!, contestaron los demás integrantes y votaron para aceptar esas tres deplorables palabras.

-¿No ofenderemos a los mexicanos con eso? surgió un miembro más conservador.

-¡Nombre We! Si a los mexicanos no les ofende nada. Que no ves todo lo que les hacen y ellos felices.

Están pensando para la próxima revisión, incorporar como verbo Naquear… Yo naqueo, tu naqueas, él naquea, nosotros naqueamos, vosotros naqueáis…

Luego que terminen las celebraciones del Bicentenario, querrán deslindarse de los mexicanos en definitiva, precisamente por lo Nacos que somos.Terminarán aceptando mejor el mexicano como idioma independiente del español.

Creo que no lo hicieron por respeto al orgullo mexicano de nuestra Independencia, en pleno teatrito gubernamental, porque si les representamos algunas ventitas de diccionarios.

Los de la  RAE,  ahora si ¡se la llevaron! qué bueno que ya no está Carlos Montemayor, no creo que le gustara que se aceptara esa naquez ¡Mmm! y ¿ser de Parral?



jueves, 23 de diciembre de 2010

Guango camina con miedo



No es que esté enfermo, ni lesionado. Mi perro, está un poco viejo… sí, pero se conserva muy jovial, con la vida de burgués que se da, desde que cayó en blandito conmigo. Es de esos seres a los que todo les cae del cielo, no sufre incomodidades, ni ha tenido que pelear por nada más allá que su mal carácter, cuando tiene que despertar antes de las 11 de la mañana, su hora habitual.

Cuando algo extraordinario sucede, fuera de su horario laboral, yo debo hacer el rondín… así lo pactamos y, si no le comento, o le pido ayuda, él ni una oreja levanta. Tiene bastante claro el papel de cada uno en casa. Guango lleva la vida que yo no podría darme nunca, tan solidaria siempre con otros. Me dijo un día, que yo soy más perro que él. Lo estoy considerando.

Últimamente, le ha dado por comer nopalitos, o cualquier cosa con ajo o cominos. No le gustan, pero sabe que son buenos para disminuir el colesterol, purificar la sangre y activar el metabolismo.

Me inquieta mucho, que ya no quiere salir a pasear, no obstante es su pasión. Cuando sabe que lo haremos, se entusiasma igual que siempre, casi me arrebata el collar para ponérselo él solo.

Salimos y va a la delantera, muy decidido, reconociendo cada lugar, él dirige la caminata a su antojo, habrá quienes nos miren y piensen que el perro saca a la señora a pasear. Y aciertan, porque me lleva brincando cercas, rodeando postes, afrontando rottweilers cuando nos sorprenden y librando matorrales. Nos detenemos a que imprima sus grafittis líquidos en cada árbol, camino al parque. Me encarga que le indique si le ha faltado alguno.

De repente, aunque vayamos a buen paso, se detiene, hace alto total, se le erizan los pelos del lomo y con mucha discreción voltea la cabeza, hacia la acera de enfrente, sin decidirse tampoco a cruzar. Trato de continuar, lo animo, el sigue aparentando indiferencia, pero hasta lloriquea. Casi lo arrastro. En ciertas calles definitivamente no da ni un paso, se sienta, se yergue, muestra colmillos, en actitud de ataque, pero todo tembloroso.

Con tanto miedo que me lo contagia. Es muy pequeño. Pero nunca lo ha sabido, como  todos lo de su raza chihuahueña, siempre tan valiente y bueno para echar pleito con cualquiera y por lo que sea. Mordió tres veces al despachador de gasolina que tres veces le dijo: ¿Serías capaz de morderme? Hasta que aprendió el señor a no hacer preguntas tontas.

Al hijo de Erika, lo ahuyenta antes de que se acerque, no soporta que se burle de su nombre, que en su lenguaje, Guango es mejor que Boby. Se jacta de que el mundo está lleno de Bobys y un solo Guango. No sé, nunca he ido por el mundo preguntando: Oiga señor, señora, ¿conoce algún perro que se llame Guango? El hijo de Erika, odia que Guango esté más mimado que él. No solo él, tiene una larga fila de detractores, por pura  envidia.

Aprecia mucho al voceador, lo espera desde que viene muy lejos, hasta es capaz de despertar temprano por recibirlo, cuando el señor sabe que ciertas noticias no pueden esperar a las 11, en que Guango ya esté de buenas.

Le ladra muy emocionado, pero cuando llega, no le da mucha entrada, porque también lo bromea mucho y no le gusta que nadie se divierta a costa suya. Sin embargo, nada le quita su percepción de que el voceador es un gran tipo. Le valora que ya nos trae las notas bien resumidas, para irnos al grano en cuanto recibimos el ejemplar.

Por un tocino o por una perrita de pelo ensortijado, sería capaz de cualquier cosa, pero ya probé, sin resultados. Con todo y lo caro que está el tocino, me dispuse a yo comer cualquier cosa, para comprárselo y hacer la prueba, pero ni así puedo lograr que camine por donde ha habido matazones. Y la semana pasada mejor fingió no ver a una coquetísima y perfumada yorkshire terrier, que seguirla por un callejón, que era el sitio predilecto para sus devaneos, por la privacidad. No es de esos perros que anden publicando sus conquistas por todas partes. O, ¿Será bueno darle aparte del tocino, jalea real?

Así que ahora salimos a pasear, mitad de camino lo llevo a pata y el resto en los brazos, con cara de “así me gusta pasear a mí”, pero jadeante, con taquicardia y los pelos del lomo erizados. Él me va indicando, donde pisa el suelo y donde no. Por si acaso, yo también simulo aplomo y miro hacia el mismo lado que Guango, cuando dice que hay que hacerlo. Así los dos, muy interesados en cualquier insignificancia, menos en lo que aterroriza… a Guango.

No sé si sea cierto que los perros vean a seres de otros niveles, no se si eso exista, porque ya no sé si lo que veo sea real, pero Guango dice que si, que huele a muerte, que los ve. Que lo lleve a pasear y que lo proteja donde sienta miedo y que de regreso, le dé aunque sea un trocito de tocino, porque le alivia bastante el susto y luego nopalitos con ajo y cominos, para no engordar. Que es buen remedio de perros.

Lo complazco, deseando que me esté tomando el pelo, o que esté bien informado, hasta entendería su rara amistad con el voceador, porque no quiero que si se trate de miedo a las ánimas descuartizadas y en pena deambulando Chihuahua, como se dice que pasa a quienes mueren violentamente. No quiero agregarme terror a lo sobrenatural, al que ya siento naturalito por tantos vivos que deambulan en este Estado de impunidad y cinismo.