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viernes, 4 de febrero de 2011

Así sea en el infierno

Tomando té en Mérida, Yuc.  la bella, segura y tranquila.
Con motivo de mi entrada anterior “El derecho a juzgar”, un gran amigo del Mayab, me ha hecho una observación muy valiosa y sobre todo justa:

“No debemos defendernos de la crítica, criticando también”. Porque cometemos el mismo error de quienes nos critican y nos cerramos a  ver nuestra realidad.

Continúa: “Aunque fuéramos vecinos del infierno, o viviéramos en el infierno mismo, si corrigiéramos nuestros defectos mexicanos, nadie nos podría afectar o desestabilizar. Lo que estamos viviendo en México es solo responsabilidad nuestra, porque no hemos sabido educar a nuestros hijos, a través de las generaciones.”

Sin embargo: Distamos mucho de los comentarios que hicieran en Londres, en ese programa insulso sobre los mexicanos, que ni siquiera debimos haber tomado en cuenta, como también muy atinadamente comentó Amber, en el blog.

Perdí la objetividad, por el intenso dolor que me provoca lo que estamos viviendo. Eso me tiene muy  susceptible a la crítica y respondí de manera inadecuada, aunque no me justifico. Acepto mi error con humildad.

Entonces, considerando el refrán “Cuando el río suena, es que agua lleva”. Es el momento de “sacar la casta” y organizarnos genuinamente como sociedad civil, para recuperar nuestra convivencia armónica y fortalecer el núcleo familiar, haciendo las correcciones necesarias, que restablezcan la salud de México.

De tal forma, que: Así estemos al lado, o dentro, del mismo infierno, sepamos crecer, gracias a este  tropiezo, para reinventar nuestra sociedad. Separando lo útil de lo obsoleto, lo benéfico de lo que nos daña, partiendo de nuestra propia persona, familia y círculo social, hasta que poco a poco se vaya generalizando.

Me ha quedado bastante claro… Pretendo, no volver a defenderme de la crítica, sin hacer primero un auto-examen y de esa forma, estar capacitada para favorecer a los cambios, con mi actitud, aunque sea con un pequeño grano de arena, dentro de mi reducido círculo social.

“Cuando el río suena…” Te invito, querido lector a que hagamos nuestro auto examen, si acaso no lo has hecho ya. Una vez realizado, nos preguntemos cada quien, ¿Qué puedo hacer por México? ¿Cómo puedo ayudar? Sin duda podremos establecer metas inmediatas. Dejémonos de susceptibilidades, empleemos esa energía en corregir,  mejorar y prevenir. Para que mañana podamos pensar “No siendo cierto, ni coraje da” y que digan lo que quieran, porque no somos así.

Gracias Héctor… por tu enseñanza de hoy, mediante ese precioso diálogo, mientras saboreábamos una tacita de infusión de anís estrella, muy aclarador de mentes ofuscadas, como la mía.

Difundo mi conclusión, para quienes también lo puedan necesitar. No es válido defendernos atacando a otros, sino con nuestra fortaleza, impedir lo que no nos convenga. Hay que despojarnos de debilidades, para empezar. 

miércoles, 2 de febrero de 2011

El derecho a juzgarnos


Ahora resulta, que cualquier habitante de cualquier país, se siente con el derecho de opinar negativamente acerca de los mexicanos, por el hecho de encontrarnos en una de las más serias crisis de seguridad de nuestra historia.

Para juzgar,  primero hay que conocer y no solamente emitir opiniones irresponsables, por las últimas fotografías y notas amarillistas, que circulan por todos los medios de comunicación mundiales, enfermos de morbo, enfermando foto a foto a sus sociedades, para distraerlas y hacerles creer que lo que allá viven es mejor.

Tan enfermos,  por lo redituable que les resulta a sus dueños, tan carentes de escrúpulos, con tal de ganar grandes sumas de dinero, a costa de cualquier país en crisis. Tristemente, cuando se publica sobre asuntos positivos y de amor  nadie voltea a ver, pero si se trata de odio y sangre, el interés es general, aunque no aporten soluciones.

México es un país, que actualmente atraviesa por una de las más serias crisis de seguridad, cierto. Sin embargo eso no le quita sus vastas cualidades: Patrimonio cultural, histórico, turístico, artístico, arqueológico, gastronómico. Si eso, se suma a las innumerables cualidades de su gente, tan afectuosa, amable, etc. hacen de esto una patria inigualable.

México siempre ha sido, de los primeros países en apoyar solidariamente cuando otras naciones se encuentran en desgracia, como podrían ratificarlo, sus miles de refugiados y naturalizados de diversas naciones, que cuando lo requirieron, encontraron aquí su segunda patria y que por nada la abandonarían ya, a pesar de lo que estamos atravesando.

Cuando el turismo extranjero llega a México, se maravilla con su magnificencia, su verdadera cara, tan distinta al concepto infundado que tenían antes de conocer. No estamos en un edén en este momento, pero primero habría que analizar el principal detonador de nuestro actual caos, que obedece más a nuestra colindancia con Estados Unidos, que a cualquier otra cosa.

Esa vecindad, lejos de favorecernos cultural o económicamente, nos ha perjudicado. Debido a que es un país con una vergonzante doble moral, que nos señala, desprestigia y estrangula más, a partir de que se le dijo, “México no te apoyará con tu guerra en Irak” y también evitando siempre que cambiemos el rumbo de Latinoamérica, decisión en la que México sería de las cabezas importantes.

No es nada fácil para México, ser vecino de la principal fábrica de drogadictos, locos de guerras, inequidad, discriminación e injusticia; con su altísima proporción de corrupción y demagogia, como el jamón del sándwich entre Estados Unidos y Centroamérica. Territorio puente, por donde a diario cruzan cientos de migrantes, en busca del “Sueño americano” que se hace trizas a mitad del río o de sus alambrados en la línea fronteriza.

Tal vez, la única alternativa viable, hubiera sido, cuando Cuba lo propuso,  constituir un bloque socialista, entre todas las naciones Latinoamericanas y del Caribe, lo que no se ha logrado, por las constantes presiones de Estados Unidos, infiltrado hasta en la sopa y porque México siempre ha priorizado la paz y las libertades de los individuos y de los pueblos. El socialismo en un mundo globalizado, quizá no sea la solución actual, por muchos factores.

No soy economista, pero si conozco a fondo todo el territorio mexicano y deseo expresar a los habitantes comunes como yo, de cualquier parte del mundo, que si no pueden solidarizarse con  nosotros, para resolver el problema que estamos afrontando, no opinen a la ligera denostando la calidad de quienes poblamos  “México lindo y querido”, amor de mis amores y también de quienes lo conocen.

Antes de degradarnos, mejor analicen a sus pueblos y si desean que superemos esta crisis, presionen a Estados Unidos, para que rehabilite a su sociedad, a sus funcionarios públicos, a sus mafias. Que cumpla con sus tratados y convenios internacionales, respete la soberanía y deje de intervenir en los pueblos del mundo. Cuando ellos  modifiquen sus prácticas brutales y sanen su cáncer social creado premeditadamente por sus gobernantes, un alto porcentaje de nuestros problemas, pueden resolverse en corto plazo, con sobrada solvencia.

No denosten el brillo de nuestra raza, orgullosamente de bronce, aunque tengamos tan variadas fisonomías. No obstante una partida de delincuentes nos tengan ahora en jaque. Somos millones de mexicanos dignos  y con muchos valores ¡Enormes hombres y mujeres! que no dudamos en seguir siendo mexicanos, sensibles y ocupados en recuperar el esplendor de nuestra nación. Si Colombia está lográndolo, nosotros también podremos reinventarnos, con mayor color, sabor y amor.

martes, 1 de febrero de 2011

Ninfas espiritosas

Eros y Psique

Hay mujeres que nacen con una belleza física tal, como si fueran concebidas por capricho artístico de la naturaleza. Aturden a cualquiera que las contemple. Obras de arte vivas.

Algunos padres, encandilados con lo que engendraron, en vez de cuidarlas, son quienes les tienden las trampas, dirigen todos sus esfuerzos a la explotación de sus atributos,  que sean más gráciles, encantadoras. Se consagran a vivir de ellas.

Imagenes de Vogue que escandalizaron recientemente
Las acomodan en diferentes escaparates, desde niñas, su ambición les hace ciegos a los riesgos y descuidan su estructura moral. Enseñándoles a usar su belleza, como principal o único recurso, para materializar cualquier deseo.

Ellas, se acostumbran muy pronto a que un simple guiño suyo, surte cualquier efecto. No cultivan sus virtudes, instigadas por sus padres lenones. Se conducen como estrellas de cine. Eso es lo que pretenden ser. Mejores, más famosas y acaudaladas, que la que más haya sido.

Van acumulando premios, con lo que nutren el engreimiento de sus padres, de su familia y de ellas mismas. Hasta que llega el gran certamen, que les da fama y la posibilidad de pertenecer al mundo de la gente bonita, como de película.

Lo mejor para ellas, lujos todos, a tono, con su porte. Ambientes en los que solo ellas faltaban, para rematar la armonía perceptible. Es el instante en que deciden soltarse de los padres, o agradecidas, por tanto apoyo; se inclinan por mantenerlos en definitiva. En realidad lo han hecho desde el primer contrato.

Aparece el príncipe, ese hombre capaz de fabricarle los sueños que ellas diseñen. Les piden reducir una talla más. Lo logran con el alimento diario de la adulación, quedan majestuosas. Los diamantes acentúan su imagen. El mar combina con sus ojos y el sol sobre sus pieles perfectas, es una caricia envidiable por cualquier mujer y deseo de cualquier hombre.  

Ya llegaron. Pueden llegar más lejos, más alto, "hasta donde nadie haya llegado antes".  Son ya el centro del mundo, del suyo.  Todo es fiesta, sesiones fotográficas, recepciones, presentaciones, mantenimiento físico. Agotador, pero mantienen su meta firme. En ese ritmo, tienen un breve lapso, para lograr un mejor contrato y el estrellato, porque tratándose de belleza, el tiempo es apremiante.

Contemplando las estrellas desde cualquier Penthouse, absolutamente todo es pequeñito. Empiezan a volar, una o dos veces diarias, después del mejor champagne. Se bañan en champagne, cuantas veces les plazca. O en cualquier océano,  en el yate con su nombre pintado con letras de oro.

Ya casi están listas, su príncipe ya hace los preparativos, para presentarlas con los mejores directores, para ordenarles que protagonicen su película. Una que les escriban a la medida.  Ellas corresponden con su ser total ¿Cómo no corresponder a cambio de la gloria? ¿Quién podría negarse a ser co-propietarias del mundo?

Psique abre la caja de oro
Algunas lo logran. Otras, se confinan a una relación tortuosa y muy destructiva, con mucho éxito profesional. Las que no tienen tanta suerte, aparecen a ocho columnas, acompañando a sus príncipes, esposados,  viendo como se evaporan sus sueños y su vida, como las burbujas del último champagne, con cada flashazo de periodista de nota roja.