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miércoles, 2 de febrero de 2011

El derecho a juzgarnos


Ahora resulta, que cualquier habitante de cualquier país, se siente con el derecho de opinar negativamente acerca de los mexicanos, por el hecho de encontrarnos en una de las más serias crisis de seguridad de nuestra historia.

Para juzgar,  primero hay que conocer y no solamente emitir opiniones irresponsables, por las últimas fotografías y notas amarillistas, que circulan por todos los medios de comunicación mundiales, enfermos de morbo, enfermando foto a foto a sus sociedades, para distraerlas y hacerles creer que lo que allá viven es mejor.

Tan enfermos,  por lo redituable que les resulta a sus dueños, tan carentes de escrúpulos, con tal de ganar grandes sumas de dinero, a costa de cualquier país en crisis. Tristemente, cuando se publica sobre asuntos positivos y de amor  nadie voltea a ver, pero si se trata de odio y sangre, el interés es general, aunque no aporten soluciones.

México es un país, que actualmente atraviesa por una de las más serias crisis de seguridad, cierto. Sin embargo eso no le quita sus vastas cualidades: Patrimonio cultural, histórico, turístico, artístico, arqueológico, gastronómico. Si eso, se suma a las innumerables cualidades de su gente, tan afectuosa, amable, etc. hacen de esto una patria inigualable.

México siempre ha sido, de los primeros países en apoyar solidariamente cuando otras naciones se encuentran en desgracia, como podrían ratificarlo, sus miles de refugiados y naturalizados de diversas naciones, que cuando lo requirieron, encontraron aquí su segunda patria y que por nada la abandonarían ya, a pesar de lo que estamos atravesando.

Cuando el turismo extranjero llega a México, se maravilla con su magnificencia, su verdadera cara, tan distinta al concepto infundado que tenían antes de conocer. No estamos en un edén en este momento, pero primero habría que analizar el principal detonador de nuestro actual caos, que obedece más a nuestra colindancia con Estados Unidos, que a cualquier otra cosa.

Esa vecindad, lejos de favorecernos cultural o económicamente, nos ha perjudicado. Debido a que es un país con una vergonzante doble moral, que nos señala, desprestigia y estrangula más, a partir de que se le dijo, “México no te apoyará con tu guerra en Irak” y también evitando siempre que cambiemos el rumbo de Latinoamérica, decisión en la que México sería de las cabezas importantes.

No es nada fácil para México, ser vecino de la principal fábrica de drogadictos, locos de guerras, inequidad, discriminación e injusticia; con su altísima proporción de corrupción y demagogia, como el jamón del sándwich entre Estados Unidos y Centroamérica. Territorio puente, por donde a diario cruzan cientos de migrantes, en busca del “Sueño americano” que se hace trizas a mitad del río o de sus alambrados en la línea fronteriza.

Tal vez, la única alternativa viable, hubiera sido, cuando Cuba lo propuso,  constituir un bloque socialista, entre todas las naciones Latinoamericanas y del Caribe, lo que no se ha logrado, por las constantes presiones de Estados Unidos, infiltrado hasta en la sopa y porque México siempre ha priorizado la paz y las libertades de los individuos y de los pueblos. El socialismo en un mundo globalizado, quizá no sea la solución actual, por muchos factores.

No soy economista, pero si conozco a fondo todo el territorio mexicano y deseo expresar a los habitantes comunes como yo, de cualquier parte del mundo, que si no pueden solidarizarse con  nosotros, para resolver el problema que estamos afrontando, no opinen a la ligera denostando la calidad de quienes poblamos  “México lindo y querido”, amor de mis amores y también de quienes lo conocen.

Antes de degradarnos, mejor analicen a sus pueblos y si desean que superemos esta crisis, presionen a Estados Unidos, para que rehabilite a su sociedad, a sus funcionarios públicos, a sus mafias. Que cumpla con sus tratados y convenios internacionales, respete la soberanía y deje de intervenir en los pueblos del mundo. Cuando ellos  modifiquen sus prácticas brutales y sanen su cáncer social creado premeditadamente por sus gobernantes, un alto porcentaje de nuestros problemas, pueden resolverse en corto plazo, con sobrada solvencia.

No denosten el brillo de nuestra raza, orgullosamente de bronce, aunque tengamos tan variadas fisonomías. No obstante una partida de delincuentes nos tengan ahora en jaque. Somos millones de mexicanos dignos  y con muchos valores ¡Enormes hombres y mujeres! que no dudamos en seguir siendo mexicanos, sensibles y ocupados en recuperar el esplendor de nuestra nación. Si Colombia está lográndolo, nosotros también podremos reinventarnos, con mayor color, sabor y amor.

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