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sábado, 28 de mayo de 2011

Adiós Leonora Carrington


De origen inglés, nació el 6 de abril de 1917, nacionalizada mexicana. Pintora, escultora y escritora surrealista. Con el pintor alemán Max Ernst, tuvo una relación sentimental, de un año. Convivió con Joan Miró, André Bretón, Picasso y Dalí, entre otros. Todos asiduos visitantes del Café Les Deux Magots, de París.

En 1938 escribe su primera obra de cuentos, titulada La casa del miedo y participa junto con Max Ernst en la Exposición Internacional de Surrealismo en París y Ámsterdam.

Antes de la ocupación nazi de Francia, varios de los pintores del movimiento surrealista, incluyéndola, se vuelven colaboradores activos del Kunstler Bund, movimiento subterráneo de intelectuales antifascistas.

En septiembre de 1939 Max Ernst fue apresado en el campo de Les Milles, lo que provoca en Leonora un desajuste psíquico y además, se ve obligada a huir a España, donde es internada en un hospital psiquiátrico de Santander.

Ese periodo, marca para siempre a la pintora y toda su obra posterior. Describe, en su obra autobiográfica (En bas) los pormenores de esta dramática historia.


En 1941 escapa del hospital y arriba a la ciudad de Lisboa, donde encuentra refugio en la embajada de México. Allí conoce al escritor Renato Leduc, quien terminará ayudándola a emigrar, casándose con ella. Leonora viaja a Nueva York.

En 1943 se divorcian, se establece en México y reanuda sus lazos de amistad con varios de sus colegas y amigos surrealistas también exiliados en México: André Bretón, Benjamin Péret, Alice Rahon, Wolfgang Paalen y la pintora Remedios Varo, con quien mantuvo su amistad.


A partir de 1968, alterna sus residencias entre México, Chicago y New York.

El 25 de mayo de 2011, falleció la última sobreviviente del Movimiento Surrealista. Hoy fue despedida, en emotivo homenaje en el Palacio de Bellas Artes de México. 

Adiós a una rebelde, apasionada y muy original, de quien también la vida se había enamorado ¡Descanse en paz, Leonora Carrington!

*Fuente: Wikipedia

jueves, 26 de mayo de 2011

Susurró el niño


Llegó el momento,
momento de encanto,
encanto de paz,
de niños jugando.

Jugando en la calle,
calle sin peligro,
sin peligro de crímenes,
crímenes perversos.

Se hizo la magia,
magia necesaria.
Necesidad de cambios,
cambios humanitarios.

La humanidad reaccionó,
reacción simultánea,
para gritar ¡Basta!
¡Hasta aquí!, ¡No más fuego!

Ya no más terror,
terror lacerante,
que nos convierte en nada,
revueltos en escombros.

Escombros de carne, 
carne humana  molida,
como humana la sangre,
del horror diario.
“¡Se acabó el horror!
Mañana dirán los diarios”
(Susurró el niño, y…
descansó en Paz) 

miércoles, 25 de mayo de 2011

Pelota de Golf


La pelota de golf,
es de las pelotas, la más feliz.
Porque ama la velocidad,
y la aventura también.

Cuenta que ha conocido,
a los mejores deportistas,
y que los golpes que la impulsan,
no le duelen por ser tan ágil.

Le gusta extraviarse,
 a mitad de cualquier  torneo,
para disfrutar del olor del campo,
y dar volteretas en el prado.

Pero lo que más la emociona,
es jugar a las escondidas,
porque todas las personas juntas,
se dedican a buscarla.

Cuando más brilla el sol,
se da un buen chapuzón.
Es la más inquieta de todas,
porque siempre está en libertad.

Aunque es muy vanidosa,
cuando de anotar se trata,
rueda tan despacito
para asombrar a los espectadores.

Entonces se queda  inmóvil,
conteniendo la emoción
hasta que la sacan del hoyo,
para sonreír a todas las cámaras.

Cuando mi hija estaba pequeña, solíamos improvisar cuentos y versitos de todo. Le dábamos vida a lo inanimado. Me encontré esto en el baúl de los recuerdos ("que no le duele por ser tan ágil". Ella preguntó: ¿Le dolerá? No creo hija, porque es muy ágil) Jajaja. Ahora es una señorita muy creativa, sensible y respetuosa; aprendió a soñar a muy temprana edad, a través del juego. Todavía jugamos mucho y soñamos más, todos los días. Principalmente en que todos puedan ser felices, con un mundo digno de ser habitado.