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miércoles, 15 de junio de 2011

Los Emigrantes


Los emigrantes huyen,
se aventuran, sin destino,
sin memoria, llenos de ilusiones.

Sin antecedentes,
porque en el viaje se pierde,
hasta la identidad.

Lo más preciado se resume,
en un pantalón y una foto.
A veces, ni eso.

En su andar…
los recuerdos estorban,
o resulta más sano olvidar.

Son tolerantes y prácticos,
ocultando así la triste verdad,
de ya no tener un sitio.

Se visten de orgullo y fuerza,
pero ciertas noches les traicionan
y lloran solos, callados.

Permanecen con la añoranza intacta,
sin encontrar la forma
de catalizar lo que sienten.

La adaptación duele y deben callar,
y aparentar fortaleza y sonreír,
aun sin correspondencia.

Guardan sus costumbres en secreto,
para adquirir las ajenas,
hasta convertirse en mutantes.

A pesar de su temor a lo extraño,
refuerzan su determinación
y continúan su búsqueda.

Recorren el mapa,
hasta enterarse de tajo,
que lo anhelado, simplemente  ¡No existe!

martes, 14 de junio de 2011

Vueltas


Alcancé la cima,
con el éxito en un puño
y la felicidad en el otro,
cristalicé todos mis anhelos.

Invencible, infalible...
Un parpadeo,
me deslizó hasta el fondo,
fortuitamente.

Desde allí, la ciudad bella,
tranquila y segura
me pareció
un infierno.

Con las manos vacías,
fui un fantasma.
El entorno me rechazó:
cruel y cerrado.

Al tornarme inapreciable,
perdí la materia,
y... enloquecí
un rato.

Me acorralaron
las almas en pena,
por los barrios, las plazas
y los mercados.

En esa vida etérea,
sobre mi columpio invisible,
me resigné al miedo,
a la nada.

No sé cuánto duró el trance,
ni cuánto perdí…
Para poder vivir hoy tan bien,
sólo de escuetos sueños.

viernes, 10 de junio de 2011

Mi Poesía


Mi poesía es triste,
porque en mis alegrías
me aferro entera
a no perder ni un detalle,
y con egoísmo me nutro
de lo necesario, para después.

Porque si hablo de plenitud,
mientras otros padecen,
mientras otros sufren,
mientras tantos mueren a diario,
de hambre, de guerra, de lo que sea,
parecería presunción.

Sin embargo,
los pedacitos de dicha,
me brindan la fuerza
para sostener la pluma,
cuando en mis diarios insomnios
desfilan mis impotencias.