Tres amores: tres.
La calle está llena de otros: mil.
en cualquier presentación.
PRESENTACIÓN mejor en letras grandes.
Porque si los dentros, en todos los comienzos,
aparecieran como DENTROS,
simplemente sería más fácil.
A cualquier edad,
las ilusiones vienen de diecisiete,
y la desilusión, a cualquier edad,
con una amargura de ochenta.
Conforme avanzamos,
vamos queriendo más a fondo.
En vez de aprender,
volvemos a los diecisiete.
Continuamos la búsqueda,
como locos entre esos mil,
al amor soñado, que no existe.
A los cuarenta se aprende… ¡Quizá!
A ti te quedan 997 oportunidades
de revolotear por encima
de todas las vanidades,
edades y apariencias.
Como tú quieras:
Ámalos, trátalos, conócelos, invéntalos…
pero ¡nunca cambies por ellos!
(subrayado y con negritas).


