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viernes, 24 de junio de 2011

Personajes


Cuando muere un personaje
ejemplar, me disminuyo,
me siento nada.
Pienso que me faltan razones,
que vivo sin causas, vana, inútil,
al poder reducir mi C.V.
a dos cuartillas ¡Sin obras!
¿Para qué he estado?
Y me surge el impulso 
de correr a ayudar.
Y busco en Internet,
instituciones, organismos,
para ir de voluntaria,
pero no encuentro ninguna.
Pues sólo hay, a montones:
Para enfermos de Sida,
de nativos mugrientos,
de víctimas de guerra,
o de drogadictos y locos.
En otros… ¡hasta pagan!
por las complicaciones,
con enfermos terminales,
en climas extremos,
flora y fauna salvajes, 
o, enmedio de guerras.
Para colmo, en esas partes,
la comida escasea y
ni siquiera utensilios ¡Falta todo!
No hay agua, ni para beber.
Si quiero, pero…
¡Cuánta incomodidad!
¿Y si enfermo?  ¿Y si sufro?
¿Y si muero?
En poquitos días,
olvido  la filantropía…
O más bien, mi sed de notoriedad,
y encomiendo mis intenciones,
a otro mártir sin prejuicios,
que quiera inmortalidad.

Sinceramente,

Humanidad

2 comentarios:

  1. Así somos la mayoría. Prontos a sentir, tardos para actuar y, al fin, olvidadizos. Tanta es la faena que nunca la empezamos. Un retrato de casi todos y de nadie. La Humanidad acomodada nunca se da por ofendida porque siempre está mirando hacia otra parte. Y solemos querer aniquilar a los mensajeros de la verdad, no los soportamos, nuestro delicado bienestar es "sostenible" y no necesitamos que nos lo agiten esos agoreros. En todo caso hagamos con la tragedia una buena película que irrumpa con su éxito en la venta de entradas. Viéndola todos creeremos que hemos tomado conciencia, ¿qué otra cosa podíamos hacer?

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    Respuestas
    1. Por eso son muy pocos los santos, aun entre los mismos santos. Pocos se quedan como Madre Teresa a dar sin pedir cambio alguno a nadie, sin reciprocidad, sin ninguna esperanza a la vista, rodeados siempre de oscuridad, con la podredumbre hasta el cuello, arriesgando su integridad.
      Que mérito tiene el Santo que a mitad de su vida disipada, ya cansado de excesos, se retira del mundo y hace uno que otro milagro, sin vérselas contra una masa de enemigos
      persiguiédolo para frenar sus buenas acciones. Gan sido más santos algunos caudillos y sin embargo la historia los recrimina eternamente.
      Me pusiste a pensar muy temprano, jaja.

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