Para cerrar el año, agradecí a todas las personas que han llegado a esta casita
desde que la abrí, a finales del 2010 y que me han obsequiado tanto tesoro material, psicológico, sociológico,
emocional, espiritual, y desee lo mejor para este año, a quienes pudiéran merecerlo...
Escribir, me apasiona y el blog me hace inmensamente feliz, más al saber que me leen, me comentan y todo eso. Se me facilita más comunicarme escribiendo que hablando. Pues por la vía oral, fácil llega el desgraciado momento en que las cosas, tratándose por ejemplo del arreglo de algún conflicto, se encienden y terminan a gritos y portazos... muy lejos de las formas diplomáticas.
Ah, porque en persona no soy casi nada diplomática, ni blanda, ni condescendiente, soy de una franqueza y sequedad que asusta, mucha gente huye de mi lado por ese motivo, jejeje. Pero, uno que otro por escrito también jejeje (con negritas porque es estruendosa y descarada carcajada).
Si bien, quienes se quedan, son en una relación entrañable e indestructible, a prueba de todo. Debiera presentarme con un letrero: "Para tratarme debes tener la autoestima muy bien puesta y nada de soberbia, o, primero quiéreme mucho, para que lo que te diga no te ofenda, pues la intención no va por allí, pues soy muy directa, amorosa y juguetona también... demasiado."
Me gusta la buena crítica, hacerla y que me la hagan, porque me gusta evolucionar, la crítica libra del estado vegetativo en que podríamos caer al creernos "producto terminado", Y yo, estoy tan llena de defectos y errores, que quiero mantenerme mandándolos a la papelera de reciclaje, cada vez que los encuentre o alguien me los señale.
Hasta que un día sea tan perfecta que me diga Dios: "Vente pa' ca mija, necesitamos más ángeles", jajajaja ¡Me falta muchísisisisimo! Además estoy tan encariñada con este suelo, que si por defectos se logra, me quedo aquí defectuosísisima,"fallada", "producto no apto ni siquiera para salir al mercado".
Yo no soy nada cautivadora como
para hablar de mi… sin embargo, casi en todo hablo desde mi, o desde Guango o la Gertru (mis perros, jajaja): Lo que pienso, lo que
creo, lo que veo, lo que a veces siento, pero también mucho de lo que me
alucino. Porque lo que vemos,
pensamos, sentimos, siempre está saturado de subjetividad, pues cada persona
tiene su particular alucine: “Nada es como lo percibimos cada uno”, aunque nos creamos "la neta".
Si narrásemos un hecho en que participáramos
varios, cada uno lo haría de manera diferente… hasta que el hecho mismo, si pudiera, muy encabronado, de tanta distorsión, viniera a
tocarnos en el hombro con el dedo índice a cada quien: Oigan, oigan, yo no
sucedí así. Y todavía faltaría que el mismo hecho o suceso, quisiera imprimirle algo
de su propia cosecha y tampoco se autodescribiera con objetividad… por su vanidad.
Me he salido del
tema anunciado "¿Quién puede merecerlo?", jejeje. Así
que por ahora me quedaré, con el multiutilizado recurso de los que no somos concretos. Me refiero a: ¡Continuará!...


