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lunes, 19 de marzo de 2012

Los malos tiempos




 Guango y Getru, oyeron a alguien decir, que ya pasarán los malos tiempos. 

Llevan varios días vigilando la calle, para asegurarse de verlos pasar...

Estaré muy alerta a sus ladridos informativos. Su seguridad me tranquiliza, nunca se equivocan.

sábado, 17 de marzo de 2012

Baratijas y perendengues



Corremos y aceptamos el precio que sea, por satisfacer las necesidades que nos creamos... convertidos en devoradores de chácharas, baratijas y perendengues, con tal de lograr "el ideal nivel de vida"... siempre relativo e insaciable; que en realidad no es vivir mejor, sino con más presión, compromisos y yugos; viviendo menos, porque se disfruta menos.

El verdadero nivel que más nos acerca a la felicidad, no está en los extremos, sin en el punto medio, en lo que los romanos nombraron dorada mediocridad. Que nos permite asistir a nuestra cita con el río, la montaña, el bosque, la playa, las nubes, las flores salvajes, en cualquier momento, con quienes amamos, sin ningún remordimiento por dejar tareas a medias.

Las cosas van y vienen, los tiempos se ajustan y las oportunidades las inventarás, con toda tu pasión, después de disfrutar de todo eso, para lo que nunca hay tiempo. 

Descansa, relájate, ríe, sueña, solo o en tu mejor compañía y, deja que la magia se despliegue con naturalidad, pues las soluciones y respuestas, están en tus manos, tu mente y tu corazón... solo que nunca has tenido tiempo para ver todo lo que posees y que es demasiado.

No sufras por baratijas y perendengues, obtén lo fundamental que tienes dentro. Te llegó el momento.

 *Te comparto,  mi filosofía rústica para circunstancias difíciles, con la que vivo desde hace ¡un buen tiempito! "No necesitamos lo que perdemos", ¡grábatelo!

jueves, 15 de marzo de 2012

Para olvidarte


Ocuparé mi hoy,
mi mañana y mi pasado mañana,
para olvidarte.

No volveré a recordar tu cara,
ni tu risa, ni toda esa vida,
que pareció tan breve.

Tal vez sea incongruente,
tanto como el hecho
de que debemos terminar.

Déjame explicarte,
una o un millón de veces,
que no es mejor así.

Ven para que sepas
que usaré todos mis días,
en olvidarme de tu existencia.