Corremos y aceptamos el precio que sea, por satisfacer las necesidades que nos creamos... convertidos en devoradores de chácharas, baratijas y perendengues, con tal de lograr "el ideal nivel de vida"... siempre relativo e insaciable; que en realidad no es vivir mejor, sino con más presión, compromisos y yugos; viviendo menos, porque se disfruta menos.
El verdadero nivel que más nos acerca a la felicidad, no está en los extremos, sin en el punto medio, en lo que los romanos nombraron dorada mediocridad. Que nos permite asistir a nuestra cita con el río, la montaña, el bosque, la playa, las nubes, las flores salvajes, en cualquier momento, con quienes amamos, sin ningún remordimiento por dejar tareas a medias.
Las cosas van y vienen, los tiempos se ajustan y las oportunidades las inventarás, con toda tu pasión, después de disfrutar de todo eso, para lo que nunca hay tiempo.
Descansa, relájate, ríe, sueña, solo o en tu mejor compañía y, deja que la magia se despliegue con naturalidad, pues las soluciones y respuestas, están en tus manos, tu mente y tu corazón... solo que nunca has tenido tiempo para ver todo lo que posees y que es demasiado.
No sufras por baratijas y perendengues, obtén lo fundamental que tienes dentro. Te llegó el momento.
*Te comparto, mi filosofía rústica para circunstancias difíciles, con la que vivo desde hace ¡un buen tiempito! "No necesitamos lo que perdemos", ¡grábatelo!