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domingo, 10 de junio de 2012

Sunshine on my shoulders...

 ... makes me happy 
Sunshine on my eyes can make me cry
Sunshine on the water looks so lovely
Sunshine almost always makes me high...

Si quieres, enciéndela, para que viajes con más facilidad a la vivencia que describo, y para que si un día lo necesitas, la canción te levante, como me sucede a mí.



El grupito más estrecho, 12-15, no sé bien cuántos éramos, un día antes de la graduación de la prepa, en el campo... John Denver nos amenizaba el momento en que todos recostados sobre el césped, entrelazamos sueños a futuro y nos prometimos que jamás dejaríamos de vernos, "pasara lo que pasara, estuviéramos donde estuviéramos", pues juntos éramos invencibles, por eso nos mantendríamos siempre así. Éramos los amigos entrañables que nada ni nadie podría separar jamás!!

Esa canción que describía parte de la magia que nos envolvía con tan plácido desparpajo, sellaría nuestro pacto, y le asignamos la función de que siempre que llegara a nosotros, nos recordaría esa vivencia y nuestra bella amistad.

En efecto, nos pasaron muchas cosas, unos nos fuímos a estudiar a otros lados, otros se casaron pronto, conocimos muchas personas más, nos entregamos a la conquista de los sueños personales, quizás algunos los alcanzaron, quizá otros no...  el caso es que los intereses cambiaron y nunca nos volvimos a reunir. Muy esporádicamente nos hemos encontrado, casi por casualidad. Con gran alegría nos saludamos, pero no hacemos nada por reunirnos, pues en realidad ya todos somos muy diferentes.


Solo queda la canción y una imagen muy similar a esta, del entorno donde nos encontrábamos despidiéndonos "temporalmente" y futureando aquella tarde. Yo, que soy muy dada a olvidar, bueno, francamente desmemoriada, lo recuerdo... Entonces de seguro los demás lo harán. 

Cuando vi esta foto, pensé de inmediato, esto es  "Sunshine on my shoulders", etiqueta de aquella reunión y que en ciertos momentos críticos, con solo cantarla me regresa las sonrisas y la confianza. 

Ojalá que así les suceda también a aquéllos amigos, en este momento histórico para el mundo, que no es precisamente el deseado, ni el más fácil, y que al poder percibir el sol en los hombros, sea suficiente razón para sentirse feliz, por el simple hecho de estar vivos.

Deseo que extiendo a todos cuando escuchen esta canción o al leer esta entrada. 

*Lo dedico a Ulises, Zapata, Rohana, Mendoza, Chávez, Cárdenas, Valdez, Báez, Bernal, Benavides, Linda, Marissa, Chayo, Lety, Silvia Benítez, Ana Bertha, Natis... no recuerdo más... Ah yo! jajaja.

jueves, 7 de junio de 2012

¡Ya dos años!



¡Hoy estoy de fiesta, por mi segundo cumpleblog! Y comparto mi felicidad con ustedes, amigos, que siempre me llenan de motivos para seguir en esta actividad tan divertida y apasionante.

Gracias amigos, por su cariño, compañía y sus generosos comentarios, que tanto me alegran.

Gracias a Google, por hacerlo posible.

Gracias también a los lectores casuales, a los silenciosos y a los que se encuentran en lugares muy remotos, a los que no hablan español, y a los que han entrado por error.

Gracias a Dios, por todo... siempre.


martes, 5 de junio de 2012

Pescador de recuerdos


-Será muy difícil, tendrán que ser muy pacientes, atenderlo y no dejarlo nunca solo, nada de confrontaciones, ni pleitos, que lo confundan o  provoquen ansiedad y enojo -dijo el médico a la esposa-

Él agradeció esas palabras. Fue tal su júbilo al escuchar Alzheimer, que ya no escuchó lo que siguió a “no está sola, señora”.

Rápido extravió su mirada en el sitio más ilógico del consultorio, muy concentrado en demostrar su ausencia, para no soltar la carcajada, al imaginar que posiblemente se viera como Jack Nicholson en ¿atrapado sin...? ¿El resplandor? ¿Mejor imposi…? En… No, no, no… No exageres, tienes que suavizar tu papel, que es Alzheimer no esquizofrenia y gradual, a veces muy mal, otras lucidez al 100%.

Luchó para disolver las carcajadas, que se enredaron en su pecho, al querer salírsele a gritar ¡no es cierto, no le crean,  está fingiendo! Pero lo saca de ese embrollo inicial, el roce caliente de los dedos de la esposa en su brazo y el tono maternal dulcísimo que aborrece: -Estarás tan bien, mi cielo santo… vámonos cariño mío...

La casa se convirtió en una central de autobuses, con el ir y venir de los hijos, todos los parientes, amigos, conocidos y uno que otro desconocido que se enteró de su enfermedad,  desde que ella no se aguantó de contarles a medio mundo. En cuanto llegan las visitas, ella les relata a detalle el deterioro mental de su amado marido, las ocurrencias y locuras que van surgiéndole minuto a minuto. 

Él cuando se asegura de que estén bien entretenidos, se retira para ver sus series y películas favoritas, leer, llenar crucigramas, hacer ejercicios de respiración profunda y relajación, visita a algún vecino cercano, camina por el jardín o hace algún arreglo a su coche. Cuando regresa, siguen todos inmersos en la plática, entonces se escapa al muelle que ideó al pie de su cama, a pescar recuerdos, que describe conforme los va sacando a su discreto Sam, quien nunca le reprocha, quién diablos es Lucy, Olga, Paty, Connie, Chlóe, o la de perfume penetrante y silueta voluptuosa, de la cual su nombre nunca fue lo importante. Todas ellas serían lo de menos… pero cómo aguantar la abnegación y los empalagos de su esposa, que lo  ha estado esperando durante décadas, para ser la única. Si aún viviera su amada Teresa, sería otra cosa, ella hacía siempre que todo pareciera fácil.

Cuando se acercan los nietos muy dulces, les cuenta las hazañas de cuando combatió en la guerra de Corea. Lo más falso, pues nunca estuvo en  guerra alguna… Ellos aunque se divierten mucho con sus historias, no duran mucho tiempo con él, pues “les consterna” su deterioro tan acelerado. 

Siempre los despide muy confundidos, pues cada vez tiene que oponerse con nuevas armas a que ocupen en forma definitiva su casa, lo que le piden a diario. -Cabrones, hijos de la chingada… tendremos que pulir nuestra estrategia Sam, yo creo que mañana me les encuero a media sala… piensa algo que impacte y me dices, para hacerlo.  Lo que sea más escatológico lo dejamos para mucho después, de emergencia. Buenas noches amigo, descansa, porque no te va a robar el sueño esto ¿verdad? Ni a mí.