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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Amor eterno

Podrá nublarse el sol eternamente,
podrá secarse en un instante el mar,
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.

Gustavo Adolfo Bécquer 



* Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, su nombre completo.

jueves, 30 de agosto de 2012

Mi cuento perdido



En un pasado lejano, escribí un cuento en el que dejé el alma. Recuerdo bien, el deseo arrollador que sentí por escribirlo, como si fuera un delirio, un trance. Hace unas semanas, me encontré el cuaderno deteriorado, de espiral y pastas azules, donde grabé mis pasiones, alegrías y tormentos de ese tiempo y el cuento.

Lo dejé sobre el mueble de la computadora, para subirlo al blog, pero al pretender hacerlo, el cuento ya no estaba. Hojas atrás, hojas adelante... Nada. Intrigada, hasta las conté, para ver si alguien había arrancado las que lo contenían, 100 hojas exactamente, pero sin el cuento, insólitamente. 

Busqué en el archivero, reordené, hice limpia, depuré, tiré documentos ya caducos. Saqué todos los archivos, hasta los cajones, pues ya me han aparecido en el fondo, papeles perdidos. Me encontré otros cuadernos con poesías y apuntes de todo. Durante mucho tiempo escribí a mano, en realidad me gusta más, pues en la computadora sin querer divago demasiado. 

Seguí con los libreros, luego dentro de cada libro, donde me he encontrado otras veces cartas, estampitas de santos, tarjetas luctuosas, invitaciones a todo tipo de celebraciones, versos, fotos, postales, recetas, promesas, recordatorios, canciones, remedios, bueno… hasta billetes. 

Revisé en los archivos electrónicos, por si acaso lo había transcrito, pero no. Entonces decidí buscarlo adentro de los textos de los libros, tenía que estar escondido, entreverado. Ya todo podía ser posible. Pero hice un plan ordenado: ensayos, novelas, poesías y cuentos hasta el final, pues por lógica, sería más difícil que resaltara un cuento dentro de otros cuentos. 

Días, noches, días, más noches. No iba a darme por vencida, así se me fuera la vida en ello, si ya había dejado antes el alma en ese cuento. Desconecté el teléfono, apagué el celular, y programé solamente música muy sutil, para internarme en ese mar de fantasías y magias, me trasladé a mil parajes, situaciones, ciudades, vidas, épocas.  Me cité con muchos personajes, para preguntarles si sabían del paradero de mi cuento, o quizá de alguno de sus personajes, ellos me turnaron con más personajes y luego con sus autores. Caminé, viajé, en barcos, en aviones, en trenes, taxis, metros, autobuses, imagine, soñé, desperté y mi cuento igual, bien perdido.  

Ya medio vencida y muy cansada, me tiré en el césped del primer jardín que encontré y cerré los ojos, tratando de recordarlo, para reconstruirlo, pero me fue imposible, pues hace tanto tiempo que lo escribí y el día que lo encontré no lo leí,  pues en cuanto empecé, sentí escalofrío y cerré el cuaderno, para subirlo al día siguiente al blog, convencida de que apoyada de los comentarios, por fin superaría todas las sensaciones aterradoras que me causa.

No supe cómo fui a parar enmedio de una gran mancha de tinta, como si me hubiese quedado dormida sobre una hoja con la pluma fuente abierta. Yo nunca he usado estilográficas. Pude salir de un salto de esa hoja entintada, pero quedé frente a este sujeto, con su mirada que es una mezcla de desprecio, locura, ironía, miedo y rabia. A quien no le entiendo en ese inglés tan extraño, con su aliento alcohólico sobre mi cara, ni el olor a moho del cuarto. Ya ni me importa dar con el cuento en el que dejé mi alma. Solo quiero poder huir, o, si tú pudieras… venir a rescatarme.

Imagenes Faleroni


lunes, 27 de agosto de 2012

Resiste y sigue



Si  te veja
 el frío silencio,
de la soledad  
sin aves,
ni olas,
ni matices,
ni vientos a favor…

Resiste y sigue,
hacia el horizonte,
que aguarda,
con la miel,
el aroma,
y la imagen total,
de los anhelos
que le confiaste.