Alicia no aparece, no está en su casa, ni en la casa de los parientes, ni con los conocidos. No está en ninguna calle recorrida de principio a fin, buscándola, poniendo anuncios con su foto y sus datos, gritando su nombre, preguntando a toda la gente. Tampoco está en los sitios conocidos o desconocidos, ni entre las paredes, ni en las bardas, ni en los coches, ni en las aceras, ni bajo la sombra de ningún árbol, ni tampoco debajo de las piedras.
Parece como si la tierra se la hubiera tragado, aunque la tierra no hace esas cosas, la tierra no se roba a nadie, la tierra no es perversa.
A Alicia no la conoció mucha gente, porque ella estaba pequeñita, con apenas 14 años, de un metro y medio de altura, menudita, bonita, siempre sonriendo, con su voz de melodía muy dulce, como madrigal, al hablar alegre su dialecto, igual que sus ojos tan vivos, brillosos y oscuros como su pelo de mexicana, indígena, de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Sabía defenderse de todo, hasta de las fieras de su selva, pero no pudo defenderse de quienes la raptaron. Igual sucede todos los días a miles de niños en el mundo, cuando alguien los arranca del piso rápido, silencioso e invisiblemente.
La raptaron, pues solo eso explica que Alicia no dijo adiós, ni se llevó provisiones, ni se llevó su ropa. De verdad parece que la tierra se la tragó, junto con toda su lindura, su dotación completa de sueños y el corazón de quienes más la quieren. Solo quedó en su espacio, un remolino de rabia...
Ya pasó todo agosto y todo septiembre... ¿Qué mentira diremos al invierno, cuando pregunte por Alicia?
Antier a las 3:23 desperté, pues lloraba en un sueño abrazada de Claudia, mi amiga de La Casa de las Flores, también lloraba y me decía que Alicia ya no regresaría... desperté y seguí llorando, ya no pude dormirme de nuevo... Me levanté a tomar agua con muchas cucharadas de impotencia y tristeza. Parece que no regresará, pues ni Claudia ni mi intuición me dicen que sí... y ya pasó demasiado tiempo.
Sin embargo, la esperanza sigue intacta...
* No existe precisión de datos oficiales de niños desaparecidos en México y el mundo, pues es un tema demasiado encubierto por los responsables de protegerlos, pero diariamente desaparecen miles de ellos en todo el mundo, en pueblos y ciudades en los cinco continentes. Las cifras entre las autoridades y las organizaciones, son muy diferentes. En muchos casos no se denuncia, por la desconfianza hacia las autoridades.


