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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Stevia

Sabor dulce... dulcísimo, dulce sin azúcar, dulce sin calorías.

No es aspartame, ni sacarina, ni acesulfame, ni sucralosa, ni fructosa, ni sorbitol, ni xilitol, ni maltitol.

Se llama Stevia y es 250 veces más dulce que el azúcar,  y no eleva los niveles de glucosa en la sangre, porque no contiene azúcar, sino que es una planta con sabor a azúcar.... Y,

Favorece la pérdida de peso, por no contener calorías. 
Estimula el páncreas, promoviendo la secreción de insulina, así que es un potente antidiabético.
Estabiliza el ritmo cardíaco.
Diurético.
Digestivo y antiácido.
Antioxidante.
Antibacterial.
Anti placa dental (sus hojas masticadas).
Puede consumirla cualquier persona, no solo personas con diabetes, incluyendo niños y mujeres embarazadas, pues no tiene efectos secundarios.
No sabe amargo ni a medicina, como sucede con todos los endulzantes artificiales.

Esta bondadosa planta es originaria de Paraguay, pero ya en México en el Sureste existe gran cantidad y se está consumiendo en forma natural e industrializada, con notables resultados en todo eso que menciono, lo que está probado científicamente.
 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Calla




No temas. Permite que los demás hablen también. Percibe su valor.  Escúchalos. Aprende.  

No te inquietes con el silencio, déjalo desarrollarse libremente. No cortes su preciosa esencia con palabras de más. Permite que te brinde en esos momentos lo mejor de los demás y de ti. 

Deja que el silencio ocupe tu boca, con su máxima contundencia. Hablar solo por hablar, es inseguridad y vacío. Escucha a los demás y a tu corazón... Nunca te arrepentirás.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Fantasmar

Hoy salí con alma y todo hacia mi refugio... un lugar que solo yo conozco de mí,  no mío... de mí, para cerciorarme de que existo, a pesar de lo "tan" revuelto. Eso queda muy adentro, es un sitio muy sereno y claro, de mí. Allí no me duele todo el dolor de esos otros, ni me asusta su susto, ni me angustia su angustia, al deambular sin alternativas.

Unos van y estos deambulan, sí, deambulan; sin manos extendidas hacia ellos, sin otros hombros donde apoyarse, esos que no conocen, ni conocerán una sonrisa regalada para ellos. Que si acaso vieron alguna, alguna vez, fue porque se la robaron en el camino hacia otra persona, a una persona de las que sí son visibles, de las que sí existen en esta vida, que, para estos muchos es verdaderamente fantasmal. Qué importa, si son invisibles, han de pensar quienes no los ven... Son los que más logran que en mis noches, el cielo se derrumbe sobre mi conciencia,  y me aplaste esa negrura de noche que me parece tan infinita, tan eterna.  

Hoy me fui hacia mi refugio, pero veo que así sea tan mío y tan secreto, me están invadiendo. Ya no tengo mucha oportunidad de dejarlo solo para mí... Sin querer, llegan allanadoras las imágenes de los otros, que no se ven en la oscuridad del exterior, pero que en esta claridad, aparecen con tanta fuerza, exigiéndome que les quiera, aunque sea con toda mi alma, para poder soñar que están vivos, por lo menos mientras los pienso, pues allá afuera no existen, ni yo.