Wixaritari o Wixarika, como ellos se denominan, es el grupo indígena conocido también como huichol, que habita en la Sierra Madre Occidental, entre los estados de Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas, en México. Sus creaciones artísticas son una explosión de color. Cada greca o trazo, es un enigma o un misterio, para describir su sentido de la existencia.


Ya sea como jícaras, cuadros, tapetes, tapices, máscaras, ropa, flechas, sombreros, collares, pulseras... al contemplarlos estos objetos nos susurran una frase, narran un pasaje o cuentan una historia: la suya, la tuya, la nuestra, la de la humanidad, el cosmos.
Ellos conciben 5 puntos cardinales: norte sur, este y oeste, y, centro como el más importante, el ideal, el que conecta con la divinidad y que se conquista con virtud. Es el 5 su número mágico. Todos los elementos son el origen y compañeros de vida, a los que guardan cuidadoso respeto, pues brindan la guía para el ser y el hacer cotidiano, a través "del que sabe soñar", que es el mara'akame, o líder espiritual de su comunidad, quien les ayuda a entender, alcanzar o penetrar en lo sagrado.
Cada pieza es un nierika, como también nierika es el rostro, la apariencia, el semblante de la persona, la cosa, todo lo que se ve, la apariencia de todos los elementos, de los sueños... También sus obras son tsikuri, que significa: Ojo de Dios, como este:

El color para ellos es experiencia vivida, percepción profunda, alegoría, danza, música, alegría, entrega, ofrenda. Se atribuye el origen de su intensidad en el peyote, que han utilizado como alimento sagrado, con propiedades alucinógenas, psicoactivas, que se utiliza en rituales que se viven a colores.


