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sábado, 2 de febrero de 2013

La casita



El hongo que estaba bajo el sicomoro, fue la casa habitada por los juegos de Almendra, nombre que se adjudicó, de la protagonista de los cuentos inventados por su mamá y papá.  Cabían en su hongo, muchísimos amigos y personajes, así como todos los tonos de risa, que su felicidad absoluta, le hacía brotar.

En cuanto Almendra llegaba, el hongo brincaba emocionado, avisando así a duendes, hadas, magos, princesas, caballos, aves, monstruos, dragones, gatos, perros, leones, ardillas, mariposas, muñecas, bailarinas... quienes salían de prisa, volando, deslizándose o tendiendo escalerillas, con su ropa anudada, o con manteles, cortinas y sábanas;  por todas las puertas, ventanas, chimenea, con humo de tiza...  para llegar a tiempo de ganarse el lugar del personaje central del juego de esa faena, o el que fuera, con tal de jugar con ella, quien era lo más importante para ellos, contentos con la reciprocidad recibida, conforme al juego escogido.

La vida y el mundo entero, residían completos dentro de esa casa de hongo, que crecía más, conforme a las necesidades de albergue de tantos personajes y fantasías,  haciendo crecer también la dicha de Almendra, que casi siempre se le desbordaba.

Se divertían parejo brujas y princesas, monstruos y caballeros, muñecos y animales, que después de sus grandes batallas, corrían hermanados a lavarse las manos para sentarse a la mesa, en cuanto recibían la orden de Almendra, cuando terminaba de prepararles los pastelitos de lodo con pasto, con té de hierbabuena de helecho, y cocido de estafiate, yerbanís y piedras...

La pequeña se durmió, con el cuento de cuando su abuela era Almendra, e ingresó al hongo por una ventana, llegó hasta la cama del oso más chico, quien se la prestó encantado, en cuanto Mamá Osa dio su consentimiento... Y la abuela, se aferró a ella con toda su fuerza, deseando que se encogieran todas las puertas y ventanas de su casa, y la casa misma... que se haga invisible, ¡y ellas!, para que ningún extraño llame, ni  llegue, ni quepa, ni las vea jamás y estar seguras, sin miedo.
                                                                                                                                           

miércoles, 30 de enero de 2013

¡El Berrinche de Nicaragua!



¿Supiste del gran berrinche que se hizo en Nicaragua? ¿No? ¡De lo que te perdiste!, igual que yo, me acabo de enterar. Es una gran actividad cultural, que este año se llevó a cabo del 21 al 27 de enero. 

¿Puedes imaginar las calles de Granada, Nicaragua, en América, vestidas de diversión, convivencia, fiesta, niñez, color, con: música, teatro, literatura, pintura, danza y por supuesto lo relacionado con temas ambientales y preservación de especies...? ¿Claro que sí? ¡Yo también, ya lo estoy viendo, sin perder ningún detalle!

Pero... ¡chin! cuánto lamento no haber podido asistir de verdad... ¡Qué envidia hacia quienes sí fueron! ¡snif! quizá sea después, ya enterados de "Berrinche Ambiental". Esta fue la cuarta edición. Y, nada que ver con lo que nos imaginamos al leer la palabra berrinche ¿verdad? Es algo muy positivo.

¡Enorme felicitación para todos los habitantes de ese hermoso y maravilloso país... y que sigan haciendo muchos berrinches, para que se sepa, se vea, se escuche y se sienta, cada vez más alto, intenso y lucido, que de todo el mundo llegue muchísima gente año con año a admirarlos y quererlos, tanto o más que yo, y no porque haya estado ya por allí, sino porque a los hermanos simplemente se les debe querer!!

martes, 29 de enero de 2013

A volar entonces...





Esta niña, que se llama Marisol, no encontró más niños para jugar, ni adultos con quienes platicar, tampoco mascotas para correr, y hasta sus juguetes andan tan dedicados a sus cosas personales...

Se asomó por la ventana, pero con tanto frío, ni los pájaros han llegado todavía al árbol sin hojas. Hasta el sol fingió distracción, cuando presintió que lo abordaría para dialogar, pues a su criterio en un día tan gris, sobraban las palabras... y él no estaba con ganas de colorearlo esta vez.

Marisol entonces permite, que su bañera voladora con globos multicolores, la lleven hacia el mundo como ella más lo disfruta, el mundo que la recibe con solo juego, sonrisas, atenciones, palabras amables y gran alegría... hasta que escucha: ¡Marisooool, ya vente a cenar! -Ella se despide de sus amigos y corre al lado de mamá.