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| La imagen de Cristina Faleroni, aquí a su sitio |
Qué fascinantes son casi todas las ciudades, cuando no las vivimos. Estando de vacaciones, hasta quisiéramos quedarnos a vivir allí. Desde que revisamos la información turística, imaginamos emocionados. Hacemos maletas compactando nuestras pertenencias, con muchos retazos de ilusión, listas de actividades y lugares por conocer, ¡como niños!
Y si durante nuestra estancia, todo corresponde a la elección de lo contratado, nivel de servicio, hospitalidad, belleza; seguramente, antes de finalizar esos placenteros días, ya estamos pensando en la posibilidad de regresar pronto, para conocer más a fondo, o quizá en la aventura de quedarnos, "así como así", fastidiados por tantas dificultades que estamos sorteando en nuestro lugar de residencia y encandilados por emprender en un nuevo lugar, confiando en el potencial personal.
Pero la crisis mundial actual, pensando más en la moral, que en la económica, ya no sostiene ni con sofisticadas mentiras de promoción constantes esos "edenes" de tiempos pasados ¡Cuídate, no te expongas! Si vienes para acá, no lo hagas "a la aventura", si no es posible que viajes a un buen nivel y con todos los servicios previamente programados, mejor no vengas. Qué pena...
La nota: El Clarin: "Españolas en Acapulco"
*La verdad es más hospitalaria y leal.





