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lunes, 22 de abril de 2013

Nuestra responsabilidad





Nos influye mucho, la gente que vamos encontrando en nuestro andar.  Así como a veces son unos verdaderos ángeles, otros que bien pueden llevarnos directo al despeñadero, aun sin nuestro consentimiento, por muchas razones, pero principalmente porque poseemos algo que a ellos les falta. Creo que sí existe el factor suerte.

Nadie debiera hacernos daño sin nuestro permiso, pero no nacemos con la suficiente sabiduría  como para impedirlo y aun teniendo la intuición más aguda, no siempre podemos impedir caer en las trampas que nos tienden. Pues son tantas las caras que la maldad puede adoptar, que no es nada fácil defendernos oportunamente, sin conocerlas. 

No todo mundo nace y crece en un ambiente sano y amoroso. Hay muchas personas que no pueden tener infancia, a quienes sus circunstancias les llevan a una adultez prematura, llenándoles de sufrimiento y responsabilidades; lo que les impide conservar la ternura, pureza, nobleza y candor, entre otras características de la niñez. 

Quizá no sirva mucho este razonamiento para borrar moretones, cicatrices o traumas, pero si conocemos el origen de su perversidad, en cierta forma podemos comprenderles.  Y al hacerlo, el rencor o resentimiento va anulándose, hasta perdonarlos. Lo que no significa que volvamos a convivir con ellos como antes, pero sí que les vamos a liberar mucho peso, del que ya solos puedan estar cargando por ser como son.  

De todas formas a cada quien se le llega la hora de su cosecha y no nos corresponde a nadie, ejercer presión sobre la cosecha ajena, sino ocuparnos de eliminar a diario, la hierba mala que nos vaya naciendo en nuestra alma, para no caer en los mismos errores que señalamos en los que nos han herido. Eso sí es responsabilidad propia.

domingo, 14 de abril de 2013

Escuché a unos niños



El sábado dijeron unos niños, que los frutos son las uvas, las manzanas, las nueces, los plátanos y los dones. Que agradecen la tierra, la lluvia, el amor, el viento, la familia, los animalitos, la naturaleza, los alimentos, la amistad, la casa... Que es necesario tener fe, porque sin fe nos pudrimos. Me emocionó escucharlos, convencidos y felices... quiero creer que podría no pudrirme



lunes, 8 de abril de 2013

Que se acabe la bamba!!

 

Que la Suprema Corte de Justicia, de este bendito país, gobernado por los complejos de inferioridad de quienes ocupan puestos, el mes pasado aprobó una ley que prohíbe decir: puto, joto, maricón... "en defensa de la dignidad de los gays."

Madre mía!!! Puto, no se le dice a un homosexual, sino a quien hace putadas. Maricón a quien hace mariconadas, o sea jugarretas, actos muy viles, como los de los políticos... Y joto,  no se usa desde hace mucho tiempo,  ni en los más bajos ambientes.

Durante el gobierno del partido opositor al PRI, hubo libertad de expresión. Los presidentes Fox y Calderón aguantaron estoicamente este tipo de ofensas cada vez que se equivocaban... ¡a diario! Pero los de hoy, aún más pequeños y más mediocres, conscientes de que el respeto del pueblo jamás lo van a tener, por su naturaleza y actuación pésimas, mejor deciden PROHIBIR.

La Academia Mexicana de la Lengua salió a defender la libertad de expresión... Ojalá que sea cierto, porque lleva los mismos apellidos Labastida Ochoa, de un excandidato del PRI a quien Vicente Fox le dijera "mariquita", durante sus campañas, cosa que se embrolló hasta la máxima comicidad, porque luego Labastida hizo un spot quejándose de que Fox le había dicho mariquita, con una actitud y una voz de marica, que hubiera sido mejor no haberlo hecho. Si fuera cierto que Labastida Ochoa, en caso de ser su pariente, está defendiendo la libertad de expresión, sería una muestra de madurez... Pero si se está prestando al show como palero, entonces "le lloverá en su milpita".

La PROHIBICIÓN no es decisión de hombres... Y en hombres quedan considerados todos los que, sin importarnos un puto carajo su preferencia sexual, es el que sabe ganarse el respeto, mediante su actuar ético y respetuoso, para lograrlo.

Todavía no sé las sanciones de esta ley tan cómica... si es multa, ya veremos cómo hacemos las coperachas para quien incurra en el delito de putear a los políticos... si es cárcel, muchos estaremos blogueando con mayor holgura desde el fresco bote, gracias a esos putos politiquillos, que no están defendiendo ningún derecho de los gays, con su gran ignoracia, ni sabrían cómo hacerlo.

En ciertas regiones del país, se dicen más puterías que otras palabras, en cualquier diálogo, en cualquier ámbito, y a nadie se le frunce nada, ni les sale prurito, es tan divertido escucharlos, y aprender que puede hacerse con un gran naturalidad y estilo.

Es como quitarnos la alegría y el sabor picante, como si ordenaran ¡que se acabe la bamba! pero más que todo, quitarnos la libertad de expresión, casi la única que nos queda.


 Y acá: Baile Jarocho, con La bamba!

"Para baillar la bamba se necesita una poca de gracia...
una poca de gracia y otra cosita, ay!...
Para subir al cielo se necesita una escalera grande..."
*No más ajos y cebollas en mexicano...
Está por verse, cuando algo se prohíbe
más adrede se ha de hacer.