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viernes, 13 de diciembre de 2013

Dos preguntas

Exigimos limpieza, armonía, justicia, libertad, lealtad, generosidad... etcétera. 

¿Cuántos de nosotros, somos tan limpios, armónicos, justos, leales, generosos, como para exigirlo?

Nos fallan, nos mienten, nos estafan, nos burlan, nos decepcionan... ¡Es cierto! 

¿Qué estamos dispuestos a cambiar, a mejorar, a dar de nosotros, o  por lo menos dentro de nosotros? 






viernes, 6 de diciembre de 2013

Sobran razones

Sobran razones para desconfiar, para descreer, para odiar y morirnos en vida. Cuesta trabajo despertar ante un mundo secuestrado, en que se han democratizado las injusticias y las sinrazones. No porque a todos nos vaya mal;  por costumbre, solo le va mal al pueblo, y, al sumar pueblo tras pueblo, ya nos vamos generalizando, globalizando y democratizando en el mal estar y vivir.

Mueren los hombres buenos, mueren las mujeres buenas. Duele, se siente el sufrimiento, en la piel en los ojos, y en algo que nos queda muy adentro, que quizá ni tengamos, pero a mí me tranquiliza creer que más adentro que las vísceras, algo bueno tenemos.

Esas personas, aun cautivos, humillados e incomprendidos, siempre encontraron la manera de ser libres, liberando su alma, para desde el fracaso constante, mantenerse luchando por otros, antes que por ellos, y resistir y sobrevivir, sin abandonar la ruta del amor, desafiando todos los obstáculos que les erigieron para inmovilizarlos.

Podemos seguir esos escasos ejemplos, que se están agotando, de hombres y mujeres buenos, para ser pequeñas e ignoradas luces, ante la inmensa oscuridad, o echarnos a perder en 3 segundos, con las sobradas razones para desconfiar... descreer... De cada uno depende descubrir lo conveniente, es elección personal.