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sábado, 8 de febrero de 2014

El actual dialecto en México



¡Piiii!  (hablar pitiado) 

 

Al señorito que nos sentaron en la silla máxima de este país, entre magnates y reyes, no le gusta la retroalimentación de su pueblo. Por ello, previo al decreto de sus reformas "destructurales”, con las que engancha a sus nuevos socios y satisface los mandatos de sus legítimos patrones; lo primero que anularon fue la libertad de expresión en los medios de comunicación, que se obtuvo cuando reinó don Chente Fox, de quien podríamos opinar lo que sea, pero a él no le afectaba  lo que se dijera de su persona, sus parientes y amigos, creo que hasta lo disfrutaba, con su folklórica manera de ser.

Entonces ahora sí, decretadito, quedaron prohibidas otra vez las palabras soeces en radio y televisión, ya lo había comentado, en entrada anterior. El punto es, que gracias a esa limitación, estamos desarrollando al máximo nuestra capacidad de interpretación de pitidos de lo que escuchamos, así como la lectura de labios y lenguaje corporal. Eso es bueno, ¿no? Nos estamos haciendo muy perceptivos y hábiles en la analogía pitiada.

En todos los programas que se trasmiten, son pitidos encima de las palabras ofensivas:  “¡chiPiiii, puPiiii, caPiiii, su puPiiii maPiiii, coPiiii, güePiiii, pirujPiiii, maricPiiii, PendPiiii, carajPiiii, raterPiiii, verPiiii, desgPiiii, jotPiiii, culePiiii!

Las primeras semanas nos quedábamos ¿¿?? , o sea: ¿Qué pedPiiii con estos güePiiii?,o pensamos que se habían descompuesto los aparatos, pero conforme al avance de las Piiii reformas de Piiii estructurales, en maestros intérpretes de pitidos nos estamos convirtiendo… Entendimos, eso sí, algo tarde que no eran reformas estructurales, sino destruc-turales, que mientras le aprendíamos al pitiado, los pitidos no nos dejaron escuchar “des” como más bien son de origen, esencia y aplicación, las dichosas reformas.

Quedan todavía las redes sociales, en las cuales "homenajean"*1 con todas sus letras a diario a las progenitoras de todos esos señoritos, pero....(suspense) ya están por lanzar la legislación de los derechos de autor y todo el rollo cibernético, así que por allí, como cosa perdida, nos amordazarán más, o ¿habrá quien piense que les importa defender las autorías?

Lo bueno que las películas mexicanas previas a este pinchPiii PePiii ya nos las sabíamos de memoria, que no nos quedaría ni una palabra suelta para poder comprenderlas. Y que quede claro, no defiendo la vulgaridad, pero sí la libertad!

Por lo pronto, que vayan todos los  rePiii a Piii piiiri ri piiii, a su Piiii MaPiiii, porque todos nosotros, por dejados y rependPiiii y ya nos tienen hechos una mPiiii!! Y yo me voy a ver si Pi por radio al cuadrado sobre dos, no es ofensivo para estos ¡Repipis!

*1 homenajean = ofenden


* * * Solo respecto a los términos utilizados, ni siquiera menciono la prohibición de trasmitir la verdad de la realidad, eso es otro asunto peor.


 La imagen la tomé prestada del sitio: theloveiseternal.blogspot.com

martes, 4 de febrero de 2014

Días festivos

¿Por qué no fuiste a la escuela? -pregunta una vecina a la niña, al coincidir en la panadería del barrio-

- Porque es día festivo, doña Luz... ¡Es 5 de febrero!

- Y sabes ¿Qué se celebra el 5 de febrero, Elenita?

- Claro! se celebra la batalla del 5 de mayo, ya lo vimos en historia, hasta nos lo pusieron de tarea y ya se lo "copipastié" a la maestra.

 ¿¿??!!!

Hasta aquí da risa... por la ignorancia salerosa de la niña.
La realidad es que los niños no aprenden, los maestros no enseñan, los padres no educan... ¿Hacia dónde vamos?
 
* * *
5 febrero: Promulgación de la Constitución mexicana.
5 Mayo: La batalla contra la invasión francesa.
No nos ha servido de referente. Siguen  vendiendo y regalando la patria. Las leyes, las aplican "sobre pedido". La ignorancia de la gente, es lo más conveniente. 

jueves, 30 de enero de 2014

Me gusta transitar las calles desiertas

... Eso fue para mí un placer irresistible, hasta que transitamos por aquella ciudad, al día siguiente del huracán, día que más bien era noche, que la sustituía una nueva noche y muchas más, hasta quedar cubiertas -mi hijita y yo- por una apariencia de eternidad negra, como es cuando se reciben, bocanadas furiosas de la naturaleza.

 Escuchábamos solo nuestros pasos (de dos), que nos escalaban hasta nuestros pechos, para desgarrarnos las gargantas. Llorábamos brisa salada y nos lloviznaban lágrimas, que chupábamos con la ansiedad de no tener una gota de agua limpia para beber -cuando todo en aquella ciudad era agua- viendo al mar, a manera de despedida,  todavía dibujando con fango sus últimos graffitis, en los escasos muros y calles que lograron salvarse. 

Se multiplicaban los sonidos de nuestras pisadas -eso quisimos creer, y nunca lo discutimos- con sus ecos, y otros ecos, leves, simples, razonables, hasta que se apoderaron de todo lo que escuchábamos ecos endemoniados, al sentir únicamente la nada penetrante del despojo en el ser, de lo que no pueden hacer dos, que no encontraban a ningún otro ser a quien ayudar y tragándonos nuestra vulnerabilidad de madre e hija, totalmente expuesta.