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miércoles, 21 de mayo de 2014

Vafamofos

¿Vafamofos afal cifinefe?

¿Vafamofos afa bafailafar?

Sifi... Defejafamefe bufuscofo quifiefen nofos cuifidafa afa lafa nifiñafa.

Una vez, dos veces... a la mañana siguiente aparecía un chocolate en el buró de la niña... quien pronto les dijo a sus papás en los siguientes "vafamofos":

Buefenofo... peferofo mefe trafaefen ufun chofocofolafatefe ofo ufun dufulcefe.

Después ella les sugería ¿Cuafandofo vafan afa ifir afal cifinefe?

¿Poforquefe mifijifitafa?

Poforquefe quieferofo dufulcefes. 

No hay quien te cuide.

No importa, Me puedo quedar sola.

Jafajafajafa!!!



Así mis padres acordaban ir al cine, sin que yo me diera cuenta. 
Así aprendíamos a hablar a la "F". Uuuuh! hace mucho tiempo. Y por chocolates, mucho más rápido.
A propósito de lo que los niños escuchan en casa. 

lunes, 19 de mayo de 2014

¡Scht!



 

¡Calla, mi vida, calla! Que los niños están despiertos.
¡Calla, cariño, calla! Que los niños están durmiendo.
Calla, Scht, calla, calla por favor.
Que nosotros parimos a esos  niños...
A esos niños que ves allí. 
Y, merecen soñar y aprender a luchar para vivir.
creyendo en ti, creyendo en mí.
Necesitan creer en nosotros dos ¡Scht!

Mañana, mi cielo, después…  Cuando estemos
solos tú y yo,
entonces gritamos y  lloramos,
si quieres nos debilitamos, hasta reventar,
hasta extenuarnos de sufrir,
Para luego resolver… lo que sea,
cuando los niños no estén.
Mientras, tranquilo amor ¡Scht!… ¡Ya, ya, ya pasará!

jueves, 15 de mayo de 2014

¿Quién es ese tucán?



 

Nació un árbol quimérico. Con ramas muy fuertes y robustas, pero con flores de muchas especies, que se transformaban en una miscelánea de jugosos, nutritivos y aromáticos frutos. 

Acudieron a él centenas de aves, mariposas, abejas, avispas, mariquitas, pulgones, moscas, gusanos… Completándose la cadena alimenticia. Sin embargo, a los animalitos poco les importó comerse entre sí. Era mayor el placer de las degustaciones de los frutos del árbol, y mientras más le comían, más producía. 

Llegaban jirafas, monos, osos, ardillas, inclusive animales carnívoros, que aprendieron a disfrutar de su vastedad de manjares, olvidándose de sus encarnizadas costumbres. Fue normal por ejemplo, que un chango compartiera sus recolectas con un león, o elefantes sirviendo de escalera para las liebres… En fin.

Llegó un tucán hambriento y cansado, al que aceptaron igual. Se posó en una rama supuestamente de la izquierda y en cuanto se repuso empezó a socializar para sobresalir, mediante largas argumentaciones sobre la repartición equitativa, los trabajos compartidos, el bienestar común…. Poca atención conseguía de los moradores de esa comunidad, atenidos a las bondades del árbol y ajenos a esos preceptos, por no serles necesarios, en su hermandad lograda.  

Pero, las aves sí se encandilaron con el dichoso tucán  y, promocionaron intensamente sus mensajes en el exterior.  No se hicieron esperar todos los integrantes de la real rapiña, que a base de labia se granjearon al tucán, repartiéndose los sitios de sus ramas más cercanas, para mantenerlo –por si acaso- fuera del alcance de los demás animales y ayudar a administrar los frutos. El árbol se enjutó y murió.